lunes, diciembre 28, 2009

rafael urretabizkaya - poeta de la parodia social - san martín de los andes - neuquén - patagonia - argentina





















De flores


Tenía un vestidito nuevo
los demás no lo supieron
pero yo si

a ella la vestía
a mi me desnudaba


era nuevo el vestido
lo supe
en su mirada
su manera de andar,
pececito por tierra
con su vaivén
ordeñaba mi asombro.




Me voy del barrio


Me voy del barrio
y se viene conmigo,
con perros voy
con gatos
saltamontes bolitas los vecinos,
con el lado de atrás del árbol de los besos.

Voy sintigo
de pechito al otoño
me pierdo pero sigo
entro a tus calles mías
pregunto por mi nombre,
alguien dice me ha visto y yo
no recuerdo claramente si soy ese que dicen
porque sintigo voy,
con Pascual, Rodolfito,
en el caballo dormido del carrito de Lázaro.

Sigue desnudo el foco de la esquina
No hace frío.




Así la cosa


Crucé un vaso de sed
mientras seguía en esa esquina
disimulándome

conseguí vino en caja
un diario añejo

y me vino el deseo
de ofender por igual a ovejas y corrales.

Así es la cosa
patrón,
estoy ilusionado con perderte.




Informe del tiempo


En mi pueblo, este invierno
cae agua
aguanieve
nieve
escarcha,
ballenas heladas
vidrio molido
heladeras sobrantes del plan blanco,
wales disneys congelados
osos polares
y carnadas y peces,
maestras de 3º enseñando el ciclo del agua
cae el mundo en el mundo
cae agua otra vez
y mas agua
bombitas que nos olvidamos en un balde
(carnaval del ´74)
meadas de la sed de un viernes
con quincena,
caen icberg con restos de titanic
y de la teoría de hemingwey,
cae agua de sequías futuras
con reflejos del chivito preguntando ¿dónde?
y la nena ¿por qué?
Y más agua
y agua
y agua
y agua
y agua

llueven también, las pesadillas de astiz y de scilingo
llueve ese primer mate que escupiste
llueve la única lágrima de Hebe
(madera entre cristales)

sin embargo
no están lloviendo cuerpos
como ayer

solo ellos
toman sol en este mismo mundo
otro
solo ellos
entre tanto friolento
en otro idioma
toman sol.






Perro rengo


Salí de viaje y descubrí
que hay en la terminal un perro rengo.
En toda terminal, un perro rengo
espera el ómnibus
justo a la hora que una mamá
despide su pichón.
Los dos fuman pero no
la hermanita
que un poco lo admira,
aunque más que toda cosa
esta feliz,
porque le va a quitar la pieza.

Tiene (el pichón) una bufanda de tres metros
que tejieron a dos agujas
entre mamá y abuela,
y también
un cagazo que disimula poniendo cara fea.

Es que no es fácil irse.

El mundo allá es distinto,
se pierde la pieza.

Y el único que nos espera
es el perro rengo de la terminal
del otro lado.




Lo que saben los maestros


Me dicen
que tengo hormigas en el culo
pajaritos en la cabeza
mariposas en la panza,
que la escuela no es para mí
(¿qué? ¿no es mi hábitat?)



La estadística


Buenas,
yo soy el que aparece en la estadística
y lo agradezco,
me arreglaría con menos, sabe
pero a mis chicos les enseño
a usar la ropa de sus primos,
que no se tira el pan
sin intentar
transformarlo en budín o una tostada.

Bueno aquí estoy,
soy el habitante de la patagonia
vengo
por mi kilómetro cuadrado.




Sarmiento


Trajo maestras de estados unidos
porque aquí nadie sabía nada,
y gorriones,
porque los brutos pájaros locales
tenían harta a la gente
con sus emigradas a destiempo
diciendo pío pío cuando era otra la respuesta
o la pregunta.

Vivimos equivocados
hasta que cambiamos lo aprendido a través de los siglos
por la sanata de estas maestras pajaronas
reprimidas
que envejecieron misMeriando
soñando con jinetear un gaucho
mientras blindaban su chucha extranjera
bajo doce capas de polleras
y de enaguas.
¡Hay mi tierra! Polinizada por
maestras pajaronas y pajaritos destemplados
hasta que la costumbre,
la vergüenza,
o la patria nos demande.




Yo no hago yoga yo


protejo cuerpo y alma con un cartel que dice
“cuidado con el perro”,
mi mente en lugar de respuestas
solo patea preguntas,
mi vida es un puro alboroto porque yo
no hago yoga yo
no tengo para el curso yo
le dije al Bagovit Yastá que me aguante este mes
pero yo-dijo él- tengo que pagar el cable
yo te entiendo le dije y ahora yo
no hago yoga yo
le pedí consejo y me tiró
que elongue el ojo leyendo selecciones
y que en el baño me limpie el poto con mano descambiada
pero yo no tengo constancia
necesito que me digan ¡bien! pero eso cuesta
cuesta ser como un indú entreverado entre tanta parrillada,
pensar que Bagovit
cuando era el pai Ramírez te cobraba lo que puedas
y antes, cuando le decíamos Moco Elástico
gratis, andaba entre nosotros
pero yo
ni sabía que después sería él,
¡ay!
tengo un turno con mi mala suerte
justo ahora que el vino toro también se hizo de los caros
que el otoño se arremanga contra la madrugada
que tengo que salir a cortar la ruta
justo ahora que viene la época de las contracturas
justo ahora yoga no hago yo
no tengo para el curso.




Variaciones sobre la verdad


Cuando sonó que al pueblo venían los titanes
fuimos bañados por la luz de un cometa,
salimos a mirarnos por la calle
hasta quedar convencidos que se trataba de nosotros.

El aire fue distinto
no quedó ni un reflejo de esos que éramos antes
las mamás, las vecinas, todo se hizo extranjero
una nueva manera de estar
nos tomó el cuerpo

sin embargo,
alguien que caminaba por Dorrego y hacia abajo
(alguien que iba para el Industrial o capaz, para el lado de Lázaro)
soltó que estos titanes, los que venían a nosotros,
no eran los auténticos
argumentó que a la misma hora que actuaban en el pueblo
también lo hacían por la tele,
y en el pueblo de un primo.

Ahí nomás,
los creyentes retrucamos
que el colectivo de ellos
rajaba por el aire, como loco
no esperaba por nada, no tenía miedo ni le faltaba nafta
que la tele es toda una mentira y ese primo,
un huevón confundido

igual quedó flotando
un calor que nos conocía por el nombre
un aire rezongón
un pensamiento que luchaba desde atrás de la nuca
por tomarnos los ojos de repente
es decir:
donde había brillado una certeza
ahora camorreaba una pregunta.

Aunque la cosa era a las ocho
a las dos ya estuvimos,
sin bajarnos de las bicis esperamos así,
de la manera que lo hace el que va a crecer de golpe

a las cuatro llegó el colectivo
(uno de línea, de Morón,
feo pero fileteado
raspado contra todo)
de ahí fumando se bajaron tres tipos
charlaron con Elpidio, el cantinero,
ni miraron a los cuatro paisanos
que jugaban al tute,
después bajó otro más, con tres valijas,
Karadagián no era ninguno

al rato en un torino
llegaron otros cuatro,
tenían anteojos negros de turismo carretera
y unas gorras cancheras
aireadas por los bordes,
fumaban y aunque pasaron rápido
Karadagián no eran tampoco

uno rengueaba un poco, pero no tanto como para ser la momia
que como todos saben
renguea parejo para atormentar a su enemigo

ni el cole ni el torino eran medio ligeros
parecían cascajos que pedían disculpas

con Methol y Galeano entramos primero
y nos sentamos adelante,
se acercó el que había bajado tres valijas
y nos mandó hasta la tercera fila
detrás de una piola

arrancaron Tufí Memé contra Pepino
se trabaron y enseguida volaron por el aire,
no aguantaba verlos azotarse contra el piso
tampoco podía cerrar los ojos,
apagaba mi cabeza, la dejaba
como un caldo que se olvida en la olla

Cuando el Caballero Rojo se trepó a las sogas de la esquina
para reventar por fin a Mercenario Jou, (por quien yo sufría aunque a él no lo quisieran ni su padre ni su madre)
pensé que ser,
es algo bien difícil
y ellos a un tiempo eran dos cosas,
que luchar disfrazado es regar bajo la lluvia,
y que así y todo estos tipos, se parecían a algo cierto.

La última pelea de la noche
encontró a dos de los buenos:
Karadagián contra la momia.

De golpe supe cosas que me nacieron solas
como nacen el hambre o los granitos,
que Karadagián era el mismo que temprano
me había mandado para atrás
que la momia era el piloto del torino

cuando Willian Bú arrancó el combate
me saltó al cuello con una doble nelson
¡enfurecida! la pregunta:
¿qué cosa es la verdad?

¿la verdad se hace a golpes?
¿son de verdad los gritos de los chicos?
¿la verdad tiene máscaras?
¿es la verdad lo que da cuerda al mundo?
¿es verdad que los buenos siempre ganan?
¿es la verdad lo que hago o lo que digo?
¿lo callado es mentira o es silencio?
¿la verdad viaja en cole, en torino?

Los luchadores
pelearon algo más
escondidos de ellos,

seguían dándose tortazos
cuando los otros ya cargaban las valijas

Tufí Memé recién duchado se arrimó a la cantina,
Elpidio sin mirarlo le sirvió un cinzano,
los cuatro gauchos que jugaban al tute
se tiraron a menos,
con Methol y Galeano agarramos las bicis.


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