lunes, septiembre 22, 2008


sergio pravaz /poeta de país doliente/ rawson/ chubut/ argentina


























la cuerda

estamos esperando que el país
agite su bandera

que no desmienta
la montaña de sus huesos

el sudario que golpea
contra el viento

estamos queriendo un grito
otra mirada que despierte
la cuerda que dormita entre los bueyes



aun cuando la lluvia

hay que resistir la sonrisa del torpe
con una verdad que meta dedos
en la fisura

aun cuando
la lluvia nos castigue con un discurso

el gallo rojo
ey país...

¿es cierto que has
degollado al gallo
en la mañana?

todavía tenés
la fiebre en la memoria
y la palabra ya no
quiere responderte

tu pobre esqueleto
parece un niño triste
al costado del camino

con tierra en las encías
y los ojos secos
de tanto lamer las costras
del destino

el tiempo ya no es
ese puñado de arcilla
en la mano diestra que soñaste...

bolsa de huesos que tirita
sin abrir la maravilla
ni el canto de un gallo rojo
que hinche el sol para que alumbre



ey país...

estás borracho
como el pájaro aquel de los
libros antiguos que siempre se duerme
sin alcanzar el hilo de la niña

¿cual será el surco
donde el colibrí chupará
nuevamente aquella fresca
para que el gallo abra los ojos?



arte poética

el acto poético
es un golpe y un orgasmo

un mar desesperado
una piedra
en los ventanales de los santos

que los torpes suden
como diablos en la niebla

aquí estaremos
duros
como monte sin barranco.



no se de árboles

desconozco la historia
de la luna
no se de árboles
e imagino que un puente
es también el gajo de una mandarina

aún así
cuando sacudo el silencio
puedo ver palabras
que brillan



perras las palabras

perras las palabras
muerden donde ellas quieren

a caballo de nadie
queman el sol en sus lenguas
y dibujan
casas redondas y murmullos

apenas si sonríen
cuando intentamos embestir



cuando rueda

el poema pasa

acelera como las venas
de ese que lamió
la llave de sus secretos

habitado por chacales que cuando huelen
se ponen a bailar sumergidos
y con los ojos para atrás

el poema pasa igual

lleva en su mochila
el vértigo que agita el mundo
cuando rueda



partan ahora

y entréguense al viento
para que el
mundo las recorra

observen los niños
y
declamen su alegría
entréguense y saluden
con pasión de albedrío
pues
el rebaño de los disconformes
las esperan.-


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