miércoles, mayo 20, 2009


diana poblet/ poeta, traficante de palabras/buenos aires/argentina
























Prontuario


la que amó sin el hasta
y lloró en la calle
desmedida
sin pausa
desquiciada
desierta

habitó bosques
acicaló silencios
aguardó sin fundamento
escribió como subterfugio
rezó al dios árbol
despellejó su alma

se negó a la muerte
nostálgica
montaraz
rebelde
india por opción
comarca sin dueños

que parte sin despedirse
y no acude a funerales
por no existir
palabra
ni abrazo
que calme esa ausencia

la que te ama
sin el hasta:

Yo.




Simbiosis

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.
Odysseus Elytis


Ahora que la pasión techó el mar
lo bravío del oleaje remuerde en la palabra anzuelo
clama y contempla cuántos pueblan este grito
la procesión fantasmal que gatilló la ausencia de Alejandra
grita presente desde un epígrafe de Juarroz
me retiene en Temuco con un verso de Neruda
hace el amor volando a lo Girondo
deja sin oxígeno en el intento por recitar a Orozco
cabalga con los mismos enemigos que Dalton
desespera y talla en el sílex de Cortázar
abruma a la salida del colegio de Santoro
aquella tarde divina de octubre cuando Alfonsina se volvió mar


Soy
la respuesta a un tiempo de marejadas
que buscó Desaparecidos con Gelman
con tácticas y estrategias de Benedetti
enciende fósforos en algunas astillas de Silsh,
cuando el vozarrón de Marcos Silber le pone pantalón largo al diminutivo,
Historia que arde en la memoria de Elena Cabrejas
la avenida que Andrea Sánchez Bozz cruzó con un taco roto
los incontables pulóveres de Jorge Estrella,
el alarido del pájaro que habita desde Graciela
lo bizarro que exuda Aldo Novelli
la bronca antiestética de Vedovaldi
el relámpago desenfreno que sostiene a Pablo Mora

Soy el insomnio militante de Cristina Castello
la nostalgia argentina made Impaglione
el bosque de abedules oculto en el catalán de Pere Bessó
la culpable de matar arañas sin cuestionar a Revagliatti
la biblioteca con nísperos de Gustavo
la pintura poética de Martinelli
la que aplaude la “tristeza delicada” de Edna Pozzi

Soy todos aquellos más nosotros
sumatoria de un dolor irrenunciable
porque este fue el tiempo que nos zarandeó sin esquives
aquí fuimos aprendices del birlibirloque
temblorosos manejadores de un fórmula 1 con destino incierto
que a veces sangró injusticias
embestimos con el gerundio gritando y en pelotas
con esta pasión que techó el mar libramos al poema
esa marejada de acantilados tan propia y tan ajena
la que conjugó mal los verbos de la ira
la que sedujo sin tul ni danza de vientre

ésta,
nuestra última palabra,
la que aún nos late sin Derecho ni amparo.



Niñez anónima


Otra vez ese dolor de bandera a media asta
en esta plaza de pochoclo y molinillos
en la desolación aburrida del subte
tu hambre ajeno se vanagloria
al lado de mi indiferencia
amputo mis ganas de hablarte
no me comprendas
ellos dirán:
el frío es porque viene el invierno
tu dolor no tiene medicina
tus mañanas llegaron muy tarde
tu escuela cerró por derrumbe
no aceptes mi vergüenza
que no te expliquen el asombro ni la calle
no acuses recibo de mi impotencia
que no te detengan estas,
mis palabras tembleques
este afán por arroparte un solo día
el cartel que contenga tu mirada de intemperies
tu soledad anciana de cuatro años
Aquí no leemos indigentes
aunque lleguen desde tu obcecado silencio
desde tu mano extendida en calendarios
desde tu rosita prensada en celofán
creo que es insoportable,
aunque tenga el color de la patria
este dolor de bandera a media asta.



Rosal


Encontré una espada
la enterré en el patio
mis hijos la regaron
una mañana
su perfume trepó mi ventana

extraña flor
de espinas metalizadas
y pétalos rojos.

Ellos creen invencible
a esta rosa
pura sangre.



Lo Inexplicable


Quería hablar sobre aquel día
cuando la playa era una esponja de arena
y los castillos aún eran posibles
cuando mirar el horizonte era abarcarlo
saboteando cormoranes desprovistos
obteniendo a cambio silencios quebrados
por la inconstancia del mar
todo bucólico y sin nubes
abundante bronceador y Cien años de soledad
disfrutar mi último verano
después la universidad y su tiranía temporal.

Alguien llegó corriendo y dijo que estabas muerto,
vos y todos mis amigos
los de la secundaria
mis amados pescadores de sueños
picaneados
quemados con cigarrillos
naturalmente muertos
de muerte natural
y el mar se puso rojo
y la playa fue una esponja de angustia
y los castillos ya no fueron
y el horizonte aún es inabarcable.

Quería hablar sobre aquel día
y su falseada bisagra histórica.
Tengo un frasco de luciérnagas
para iluminar la noche que llevo encima.



Declaración


Cuando sonreí
debí decir que te amaba
pero ocurrió todo aquello
casi graniza y al final fue sólo llovizna
cayó el muro que no era de Berlín
se derrumbó un murallón de silencio
un pájaro anidó en la estatua de Mariano Moreno
de tu mano brotó una pluma
tu boca abrió las compuertas del olvido
las bombas de Irak continuaron cayendo
los niños pedían monedas
crucé un gato no tan negro
una columna de piqueteros con banderas
y dos perros del baldío
perdí el 60 por incredulidad
tu banco insistía en solitario
el lustrabotas perfumó la tarde con betún
tu voz sugirió un no importa
mi palabra pulsó el silenciador
grotesca me atraganté con letras sin sonido
en ese momento no se movía ni una hoja
fue imperceptible la mirada empañada
ese limpiaparabrisas del ojo
y cuando apenas sonreí
debí decir que te amaba.



Sin otra alternativa


Sólo adentro de un poema de Cortázar
o en los atados de alcatraces pintados por Rivera
tal vez hasta en alguna Biblia con hojas de papel arroz
o en un vuelo repentino de flamencos hacia el noroeste
ante la verticalidad de la pregunta que acarree el sofoco de la pérdida y,
cuando tu espalda fuese el horizonte.
Sólo allí, aceptaría mi naufragio.



Parque Lezama


Rozar el espacio entre la nube y el ojo
incrustar esplendor en lo profundo
permanecer ajenos un sábado cualquiera,
habitarnos desde lo profundo
trepar la tarde desde viejos troncos
abandonarse en el instante sutil que posee la transparencia de la gota
amortajada la bestialidad del noticiero
sin que llegue a demoler la acidules de su palabra

libertario nuestro ojo raja los cielos, toma carrera
sin detenerse en los brotes del ramaje
empina la rugosidad de las tipas amarillas
cambia de árbol y embiste
repleto el asombro
secuestra todo el silencio de este banco
conecta al Universo sin redes ni telefónicas.

Soy, esa quietud sin nombre.



Tomar la palabra sin pinzas

A Cristina Castello, por Palestina


Desprovista de raso y cubierta de alpatacos
que no se detenga la que habla desde adentro
la que instala panfletos en el alma y supura el grito
que no se detenga.

Que sea Palabra corajuda, lumbre y malón
que no amaine su cultrum de ira callada
sólo el respeto por escudo y ahora libre,
que no se detenga.

Dejarlos al borde del abismo donde habiten buitres
que no puedan los insultos con tus corceles ni breteles
que se fuguen los hipócritas y permanezca la Memoria
que no se detenga.

Templada tu ira, borrón de papel, noche del universo
impotencia estaqueada en la pared de la tráquea
sin abismo ni lágrima, sin alaridos, sólo escribe,
que no se detenga.

Que ningún dios mutile tu grito por aquellos
que ya no pueden ni rezar.


viernes, abril 10, 2009


jorge ariel madrazo /poeta de palabras rituales /buenos aires /argentina



























Poemas inéditos - 2009


Ella baila en el tren subterráneo

Ella baila en el tren subterráneo
virgen en llamas
sagrado fuego ya no hay, ni
jaculatoria
elegía o
palio
ritual

Ella, la desangrada, palidece
ojos en blanco
Posmoderna Juana de Arco
no guía ella a nadie a la victoria por
la patria en peligro
la patria: minué de basurales
donde Tiresias devela su teta bisexual
y hay
leprosos con lacras por dedos

Ella agita en el subterráneo su cesta
de serpientes

sus niños: dientes dinamitados
bocas en llagas y
el pus
de la
inanición

Ella repta en el subterráneo
húmeda
parturienta
infinita

Sus niños brotan vello de hombre
el revólver brotan
con el que mañana han de matar


*

Si la paloma por halcón perseguida
Huye con energía y vértigo pasmosos
A través de tornados, kilómetros, nubes
Y al sentirse alcanzada
Igual que el “Barón Rojo” proyéctase hacia tierra
eludiendo la metralla enemiga

Así huyes de mí
Con grácil aleteo
A través de poemas, labios, ojos.
Y yo, ya casi un viejo
Y vos, siempre paloma
Y vos, siempre paloma
Y yo, de pronto, un viejo.



*

Ella toda en verde

Ella ilumina semillas
febriles misivas
Sobrevuela Ella un cercado de heliconias
Su vestido enrolla en muslos de polen y agapanto
Que me aprisionan cada noche manando clorofila
Golpes de sexo y fucsia rompiente cascada
Ella anhela compartir su alma su lecho de luciérnagas
Inventariadas por mí, hasta el alba, con obsesivo método
Me escribe Ella con abejas Canta Ella cocotales del agua
Vive Ella toda en verde Un gnomo es Ella de los bosques
Ella me escribe versos clorofílicos jamás
Sufrí tal deseo vegetal
Ella me escribe y sus senos frutecen
Ella me escribe con vértigo infinito
Es un picaflor jamás detiene sus alas su
ilusión, Ella escribe muy lejos de mí
Ella me escribe, me inventa, me redime
Igual que el picaflor redime el aire.

*

Gelmaniana

Atención, atención, yo gritaba atención
En lecho de hospital o en agua leve
Mientras caían ruiseñores al mundo
Con íntimo y terrible estampido de obuses
Y sin cesar sus alas enrrollaban las sábanas
Y sin cesar su silbo se deshacía solo

Atención, atención, yo gritaba atención
Porque ni mil mujeres podían saber tanto
Como aquella que abría el arco iris y
Lo partía en naranjas, amarillos, violetas,
En pueblos, cocodrilos, verdades lo partía
Y el hombrecito solo temblaba entre los astros

Atención, atención, él gritaba atención
Aguardando la fe ahogada en una esclusa
Y dijo la muchacha: “esas extrañas flores
Son ojos de poeta”, y él nunca olvidó el nombre
Parecido a esos labios, parecido a la muerte
Por lo cual y ante tanta alarma desatada

Atención, atención, él gritaba atención
Se lanzó por su grito al vértigo del tiempo
Como quien precipita la solución de bario
Como quien hierve sangre para hacer criaturas
Como quien ama y juega su vida en el intento.
Como quien ama y salva su vida en el intento.


*

Pensando en Pessoa

qué bella ha de estar Lisboa
bajo el sol que la desvela
pensé mientras sangraban
gaviotas degolladas
en la neblina añil

Eso me oi decir:
Qué bella ha de estar Lisboa
pero

¿por que Lisboa y no
Praga o Medellín o Islamabad?
Lisboa repetí
Lisboa

y
Pessoa
acarició su iguana
inexistente

se acodó en el alféizar
de mis invocaciones

dialogó conmigo
y con sus
otros yo


*


Sus manos

Tu mujer ríe en un salón distante.
Sus manos que se agitan llamándote
¿abrigan quizás el anhelo de volver
al cotidiano mundo?
El bajo mundo donde
las muertas cosas simulan ser
sustancia viva:

mesa cama silla
un ramo que se marchita en el rincón

Te interroga tu mujer sin palabras.
No sabes responderle. Cómo le dirías
de sus ojos que no pueden ya mirar
cómo asir su mano que estremece
el vacío, su mano
que no consigue
más aferrarte.

Esa mano que hoy es
iridiscente no mano pero
que fue tan manita ayer
tan lentísima ternura fue

para dar de comer a las palomas
en la boca.


*

El sol

no sabe de moral:
en larvadas
tardes
centellea

déjase
penetrar
por el pico de
pelícano
del mar

Cuando lo desea
el Sol
enracima

uvas de
la
Vida

O las calcina con
un relincho un incendio
un desangre un
galopar

El Sol no sabe de
lenguas
nadie
le reveló:
“usted se llama
Sol”

El Sol no
habla
del Sol
sale o entra
y no lo
piensa

rayo más
rayo
menos
el Sol se parece
dulce señora
a usted

usted que
calla el propio cielo
desola el corazón
no piensa en
el varón

brotado de
su luz.



Poemas del libro de reciente publicación «DE MUJER NACIDO», sección EROS.

EROS


RUÉGALE ELLA:
besa mis velos
pliegues húmedos te ruego
me beses
(dulce sutura suscitadora
de abandono o
sinrazón)
Le dice él: he de besar
tus simétricos sintagmas
levantiscos
tus postreras
estribaciones
húmedas
deleitosas catáforas
hundiéndose en el mar

Ella:
sus rojísimos quiasmos
pezonados
cuando los felinos del
“cómo cómo estás”
eleven filológicas turgencias
y acaricien dedos de él
saliva de femenino labio
(pasional metonimia
penetraciones en
tropel)

Ruégale Ella luego y
se enciende
olas ruedan sobre sus hombros
sobre aquél su hombre transterrado
le dice Ella plegaria íntima
“te quiero” dice y vuela sobre

todos los tejados
del mundo.




CÓMO EXPLICAR
tal derroche:
tus brazos
de blancura de ave
tus pechos
circundados de astros
Nadie sabe
que ser mirado por tus ojos es
fatales desembarcos
alhucemas
claror del alma sobre el mar

sin embargo
este amor llega y huye
a cada instante huye no
se está quieto
el bueno para
nada
el tonto de capa y capirote
descubierto a tres trancos de
la muerte
Cómo explicar

tal tardía circunstancia del viento
tal conjura
de mínimos aires nonatos:
piernas las tuyas rodeando
el cielo
voz tuya ruego de canela
cabellos tuyos
donde nada el mar

Llega tu amor tirita tiene miedo
tu cuerpo crece y a la noche interroga
obstinada pasión que enrojece
con más ánimo si oscuro está y
si nada
nos une nos atrista nos
separa.




DULCES, CÁLIDOS ESPACIOS
llamados “cama”, “silla”,
planetas urgidos de acoger
éste tu cuerpo el
palpitar
de tu cuerpo tangencial
al trajín
Sorda mezcla o escena teatral
lámpara oscilando
de uno al otro fiel
del escenario:
cuerpo cuyo jadeo
alumbra un no-físico ritual

olla hasta ayer
genérico metal
(y hoy:
cocción encebollada
de la que pende
el universo).




SI COMPARTE USTED
con remota mujer
muy después de diluviar
lilas abluciones
en enlozado aguamanil

si comparten simplemente
una fuente
de frutas donadas
por el mismísimo buendios
y la carne

comparten el vino
espeso de la vida
rociando la noche
empírica y abstracta

si comparten flujos
de legumbres
y los inundan humedades locas
al oficiar ante la mesa
el iniciático ritual
mientras ella desvaría del pasado
y desvaría usted del pasado
y de esas otras
extrañezas del alma

si comparte usted con tal mujer
desazones y albatros de la suerte
y presiente usted que el destino
es un caliente par de alas
y comparten usted y tal

mujer

aquel jadeante vuelo
imprescindible



ALAS DE COLIBRÍ
sus ojos
álgebra de oro en
la multitud

alas febriles
que ayer
te levitaban

déjante hoy
lluvia inútil
caer




NOCHE DE LOS PINTORES Y VOS
en tu sepia sillón (palidecida)
debatíanse turgentes dilemas del arte
parroquial
y aquellos muslos tuyos
tras la tela obstinados
serían tal vez
el
homenaje
mejor

que hembra singular rindió
a Picasso
a Matisse a Bracque



DESPUÉS DE TUS OJOS EL SOL
es lo que más esplende pero
sobreviene el eclipse los celos

absurdos del destino (empáñanse
tus ojos en pena o
desconsuelo)

Oscuro es el camino si la escena
el eclipse solar ensombrece:
sangran las venas vómito y herrumbre

mas regresa a la frente su color
el panal a la miel, el amante al amor.
No puede el sol lidiar con tanta lumbre.


larry mejía /poeta de sangre doliente /santa fe de bogotá /colombia


























Los perros se suicidan


Prologo o pretexto

Ahora que la poesía como la fe sirven de poco siento que debo aunar estas negaciones y hacer de ellas un valor agregado a la degradada existencia, debo divagar entre el llanto y la risa, entre el debe y el haber de la palabra y hacer de ella un refugio. Pronunciarla para no ir al infierno, jamás iré al infierno porque jamás haré silencio, dije digo y diré y me repetiré una y otra y otra y otra vez, viajaré con mi palabra como pan para el alma. Este poemario así no más y así como así repetido, incendiario, rinoceronte, salmón, cisne, ciego, nacido del corazón y del corazón de las botellas, de las calles a las 4 a.m. de la nada a cualquier hora, de la tierra, del polvo, del olor a sangre que tiene el ladrillo aún caliente, del olor a muerto que tienen los recién nacidos en Colombia.
Este texto es el susurro de una vereda en que volví a nacer y en que muero a diario por la sangre de mi más próxima semejanza, mi mayor vergüenza: mis hermanos que agonizan conmigo, y sin conocerlos vivo por ellos y les regalo mi palabra como una respuesta a tanto silencio cómplice, a tanta guerra que con sus brazos de maldad cercena nuestra raza. Este poemario para María, para Angélica, para Suander eco incondicional, para Pablo, para los que conservamos sin saber por que la fe y la poesía, como si sirviera de algo. Por supuesto y como siempre este poemario es mi pequeño canto con todo el amor para Fito Páez y Thomas Forsberg.






Turba de burdos y patanes,
Canalla vil de altos y bajos,
Especieros ricachos, truhanes,
Letrados sin letras, pingajos
De hombre, esquilón sin badajos,
Voy a hablaros sin ton ni son
Y sin muchisimos afanes,
De mi mala reputación.

Aquilino Villegas


Por fortuna

No me pertenece ni mi nombre
Ese es un eco del deseo ajeno
La sombra que tan filial siento
Es producto de la luz que tan lejana veo
Nada es mío
Nada me pertenece
Ni la poesía que escribo
Ni las cosas que callo
Todo vuelve a la montaña
Y se nos va por el río




Ausencia

Háblame de tu amor de catalogo
A mí que he preferido esperar solo
Al calor visceral de la palabra
Y al amargo frió de los espacios
Háblame de tu sonrisa de inventario
A mí que he preferido reír solo
Ante el sincero espejo de los años
Y la cadencia puntual de las manecillas
Háblame de la eternidad del sentimiento
A mí que te espero de esta orilla
A mí que nada tengo y todo ofrezco
A mí que trato de empuñar instantes
Háblame en ese tono dulce pero ausente
Que uno solo advierte cuando se ha ido lejos
A mí que sobre la piedra muda
Le construí un altar a tu silencio


Bitácora

Vengo de la soledad
Voy para el universo
Vengo de las pesadillas
Metidas en este sueño
No quiero terminar
Ni volver bailando tango
En una calle cualquiera
En una con tu nombre
O el nombre del que sea
Audiencia abran los brazos
Vengo de la poesía
Voy para el universo



Como tu mirada

Tu recuerdo vino a despedirse
Recogió sus fotos
Pagó el café
Y dijo –Adiós–
Ahora ni tu recuerdo me acompaña
Estoy listo para irme a bailar conmigo mismo
Para tomar agua de hierbas
Para tejer mantas
(Penélope eterna)
Y acariciar gatos
Con la dulzura de la valeriana
Que usaré para dormir
Cierro mi corazón
Como tu mirada que no existe




Opción

A Arturo Arcángel

Correr al campo

Huir de mí
Del otro mismo
De la duda y la respuesta
Mejor refugiarme como elefante
A la sombra de mis años
Cazar como tigre mariposas
Y letras en el aire
Del dolor no tener cuenta por el juicio del instinto
La hemorragia de la ciudad
Inunda mis segundos
Voy ahogándome con ella a cada paso
Mejor correr al campo
A cantar las tardes y las lluvias
Con exactitud de dios que se hizo niño
Y se fue a peregrinar en la tierra de los hombres
Sus sueños de animal



Anti-Oficiante

A mí me gustan las hojas carta
Siento que estoy escribiendo por y para alguien
Pero las hojas oficio son bastante tediosas
Como si aparte de todos los pecados
A uno le endilgaran escribir y harto
Las hojas carta no se pierden
Saben a dónde ir
Si uno mira abajo sabe que se acerca a un final
Son un vicio menos
Como un cigarrillo más largo
Como una sopa espesa
O un caldo en un amanecer resacoso
En todo caso me gustan más las hojas carta
Son más como yo incluso más delgadas
Sus orejas escuchan y callan
Las orejas de las hojas oficio se doblan
Se maltratan
Se quejan de las carpetas pequeñas
Se quejan si uno las guarda en una revista
Siempre hay que doblarlas
Se ven incómodas en la mano
No es fácil llevarlas a cine
Son como una novia más alta
Y uno debe empinarse a besarlas
Si por ejemplo uno escribe E.S.D.
Se imagina un buró muy amplio
Y pronto sabe que el puesto se lo darán a otro
Será mi amalgamada ignorancia pero
¿Cuál es el oficio de estas hojas tan largas?
Molestar
Molestar como casi todas las cosas de la vida
Como la televisión
Como la radio
Como los buses
Como la religión
Como la política
Como la verdad
Como las confesiones
Como las computadoras
Pobres árboles
Nacer y crecer para multiplicar el suplicio
En palillos sillas u hojas de papel
Pobre máquina de escribir
Como si no fuera suficiente con estas caricias austeras
Y estas constantes mentiras





Valió de nada

Ayer cuando la boca
Se corrió de la botella
Casi me bebo la vela
Mas el barco estaba lejos
Y todo por no hacerme daño
Y todo por procurar olvido
O por un traje blanco con sus rayas rojas
Y todo por no ver la luna y por llegar a tiempo
Y todo por salir corriendo
Y todo por no hablar esperanto
O por no usar sombrero
O por no ser un perro
Y todo por no hacerte daño
O no decir te quiero
Y luego se acabaron mis palabras





Llamada a larga distancia

Los rayos del sol ya repican en el alma
Es esa inmortalidad que agoniza a cada despedida
Y busca bajo la alfombra pupilar
Un sueño resurrecto
Una gaviota en el cielo
O una lágrima suicida
Ya lo peor ha sucedido
Sigo vivo
Haciendo las maletas del gran viaje
Eso es el alma y el amor
Un equipaje
Que uno en vida va deshaciendo
Para morir vacío
E ir llenando luego
De ilusoria eternidad
rubén vedovaldi /poeta a pura sangre /santa fe /argentina














Nada traigo a este sitio


ni ruiseñor de Keats ni tigre Willam Blake ni
río de Juanele o gato de Girri

no he domesticado mis estrofas
no le puedo al silencio ni a la ausencia
águila ni serpiente de Zoroastro traigo,

disculpen, no me trajo ni la maga de Julio
ni el burrito de plata de Juan Ramón Jiménez
ni cuerva de Vallejo ni aquel cuervo de Poe;
ni la rana de Basho ni las cosas
que Giannuzzi versara contra su muerte

no he fracasado más que cualquier otro
no he bebido mejores licores
no me alcanzó la luz del elegido
ni me chuparon los pozos de sombra
¿con qué derecho vengo a oficiar de poeta?

no hice más feliz a la que hice feliz
que lo que otro bien pudiera hacerla
no soborné, no maté a ser humano
no fui padre ni esposo
no moriré en París
no me piden permiso para ser
la lluvia, el viento, el mar;
el sol para brillar
la flor para aromar en el desierto
¿con qué laurel esgrimo olvidables argucias de poetastro?


no descubrí el aleph ni falso aleph
no estuve en la frontera al borde de la guerra
no me ha excomulgado la Iglesia en que no creo
no he ganado una estrella
en el cielo inestable del marxismo
no amasé una fortuna ni dejo deudas
sólo que aquí y ahora me atraviesa
este atardecer gris de medio invierno
y estoy solo en mi cuerpo
(no más solo que antes o que otros)
y está todo tan frío tan inmóvil
que estirando la mano con que escribo
quise alzar esa piedra que es mi alma
y no puedo y me duele


no consigo arrancarme a ser un grito
un vuelo azul un viento gris o negro
un pozo ciego un puñal una rosa
un pedazo de pan en la vereda

nada traigo, disculpen,
y no sé cómo vine a dar aquí



Clivaje


ciclón ingente
la muerte es una canción desmesurada

tonel
diluvio
turbión de los confines

electrón en órbita
alrededor del núcleo de la nada
arrulla en vano la paloma de la paz

arriero de los cuásares
punto infinito y ruptura verbal
el poema no puede

huevo dragón
corazón de iceberg
la muerte es otra danza de Babayaga
sobre magma auroral

micrón de eternidad
quantum volado

mi plasma es la fisura
de un núcleo insomne





Andan


...que al hijo del carpintero el pueblo lo quería
-sí pero mandaron salvar al otro dije al delincuente
que había sufrido mucho por nosotros inculpó
y yo le aclaré que habría sufrido sí pero no por nosotros
que se entregó para que se cumpliera alegó
y yo le recordé que no se entregó que luchó
y lo habían sometido contra su voluntad
a suplicio junto a su esposa e hijos
en la plaza de Wacaypata en el Cuzco
y dijo que no que era de otras tierras
que no tenía hijos que no había conocido mujer
que era hermano
-y le habían metido braza en la boca agregué
y que no que vinagre
-y le habían arrancado la lengua los malparidos
y me hacía que no con la cabeza
-que ataron sus brazos y piernas a cuatro caballos
y dijo que a caballos no
a pie hasta el monte a latigazos
-que lo querían descuartizar añadí
y que no que lo habían desangrado pero en cruz
tres clavos corona de espinas lanzazo al costado
-lanzas nuestras no eran porque
acá todos vimos cuando intentaron descuartizarlo
y el cuerpo no se partió
no se partió es verdad
eligió piedra humana para reconstruirse
y está de pie en el mar
-pie de horca será y en mar de sangre
porque lo colgaron o decapitaron y que no
santos cielos que cómo iba yo a decir eso
de nuestro Señor y Rey y Maestro
-señor nuestro no era deslindé
y rey tampoco,
que enviaron su cabeza sangrante a Tinta y lo negó
que Nicodemo en la noche
removió la piedra para esquivar el bulto
y no sé qué más de la paloma
-que enviaron uno de sus brazos a Tungasuca denuncié
y que nunca le cortaron brazo ni mano
-que el otro brazo a Carabaya lo mandaron y tampoco
-que mandaron una pierna a Santa Rosa
y la otra a Livitaca y dijo que no
que se la habían quebrado los soldados sí
pero que lo demás era blasfemia
apostasía pura
pura mitología de salvajes
-¿salvajes nosotros?,
pero si los civilizadores le quemaron el torso
arrojando sus cenizas al río Watanay
y anotó que no
que un Juan lo habría bautizado pero en el Jordán
para que creciera en el tiempo como era escrito
-pero mandaron extinguir toda su descendencia
hasta el cuarto grado para que no heredaran
y que no que tampoco
que era rey eso sí pero no de este mundo
que al tercer día ya habría ascendido
que volvería volverá ya viene y digo que no
que siempre están
sin lugar en su tierra
sin derecho en el mapa
viento en el viento van
que ya no esperan



Que se te enfría


el viejo de la bolsa
se ahogó
en el plato de sopa
que nunca más tomaré


de su libro laurel de fuego & Boca de tormenta




Veinte guitas de verdad


si metías un bichito de luz
en un vaso invertido
debajo de la cama
una de aquellas noches de verano
al otro día se te volvía
chirola
de veinte



En el quiosco


la mano que da al niño un caramelo
afloja el llanto
por ahora



Cuadrúpeda fatalidad

aquel buey
no se resignará a que otro
u otra o algo
lo lama
peor de lo que él,
él solo,
y sólo él
bien
-cree que bien-
se lame




Tenga cuidado, amigo


eso que tiene a tiro es la humanidad
en la persona de alguien, cualquiera;
tenga el mayor cuidado siempre
porque el humano es tan fuerte y tan frágil
tan sensible al amor en cualquiera de sus formas
tan vulnerable al desamor tan pájaro

tenga tacto en el trato
con esa delicada criaturita
puede matar al ángel
puede helar para siempre la sonrisa
puede arruinar al niño dentro del hombre
o malograr al hombre dentro del niño
puede romper tan fácilmente un alma
y es tan difícil después reparar

tenga piedad al ver su torpe modo
su gran error su más querido vicio
al oír su mentira o su verdad
la hora de su puño o de su canto

tenga cuidado incluso antes que nada
con usted mismo a solas para sí
en el espejo en el lecho del sueño
en el trabajo en el recreo mire

cada humano conduce a un amor
y cada odio conduce a un infierno

no le prohíbo odiar ni me prohíbo
también eso es humano
sólo me pido y le encomiendo amigo
mucho cuidado con esa materia




En alza


las góndolas del supermercado flotan
sobre el canal de los precios
corriente arriba;

mi corazón no lleva código de barras



A ojos cerrados


si perdiste
un beso
avisáme y
lo buscamos
juntos

No señor,

no es lo mismo una barba
desarreglada y vieja,
que una vieja desarreglada y de barba

no es lo mismo el bienestar general,
que los generales del malestar

no es lo mismo una velada agradable,
que una desvelada desagradable

no es lo mismo
llevar adelante una casa,
que llevarse una casa por delante

no es lo mismo pobre pero honrado
que honrado pero pobre

no es lo mismo “América para los americanos”
que “Latinoamérica para los norteamericanos”

no es lo mismo jugarse un entero
que jugarse uno entero

lunes, octubre 27, 2008


marta cwielong / poeta de cuerpo entero /longchamps /buenos aires /argentina



























Selección poética

------------- de: "Pleno de ánimas"


*

Los perros son otros
pero aparecen / cada tanto,
fragmento de alguna historia.
Extraño, no creí pertenecer a alguna. Los días fueron
sucediendo/
como las nubes.
Todavía no entiendo qué hice con las horas.
Hasta cuándo hay inocencia?

No puedo recordar mi infancia.
Quién era mi padre?

borracho por las noches,
refugiado,
el nazi,
un polaco,
un
alemán
el que salvó a la niña del campo minado
quien amaba a mi madre
quien amaba a madre de mi hermana
quien castigaba a mi hermano

el ateo

el nazi
el que hace que no tenga memoria?



auguri
a Romualdo Rossi.


il mio cuore rimanera sempre per te
me dice desde roma,
y me regala un corazón
de ámbar
para que cuelgue de mi cuello
ámbar
fósil
que atrapado se convirtió
en belleza



*
a aldo novelli

me han dejado sola,
y en esa soledad hice mi guarida

junto piedritas azules

olvido casi todo

pero traigo de regreso
al animal herido

no saben lo que han hecho



*

quién debía cuidar
a la niña que yo era?

que alguien responda

que alguien

diga perdón





---------------- de: "jadeo animal"


*


duelen los labios
o la boca

quién besa?

los labios, la lengua
o es dolor de callada
de mordida

de morderme
de ejercicio de besar
de haberte besado
de calzar justo en una boca



------------del libro inédito: "
Vulnerable"


*

vulnerable
el cuerpo

a la mirada



isla negra

vine al pacífico a enterrarte
hacer una tumba digna de ese amor
arañé la arena,
con sangre, tiré tu mirada
tus manos

quedaron mis dedos

ávidos de sal



*

arrancada
como mordida
tomo ese resto
lo arrojo al pacífico

cae

sobre las rocas
mis ojos creen ver
como se pulveriza



*

en algún momento
extendí la mano

de tanto quedarse al aire


se guardó

solita

y quedó

olvidada

tan solita



*

esta mujer

sueña

en contra de todo

aún después de todo

pobre mi amor

no supiste
ver
la tibieza del cuerpo
después de la pasión



*

hoy me abandoné

a la hora que hay un agujero entre el sol
y la noche
donde todo parece perdido

iluminado de vacío

bailé sola esa música que
nadie escucha
me susurre sauces, álamos
y un pino
que silba
anunciando muerte



*

teníamos ocultas
las manos
diría la piel
y rompí el vaso con Beefeater
creo que era Barcelona,
musité algo
que nunca volvería a verlo
si recién llegó, dice mi amiga

y estás partiendo

en cámara lenta veo el gin
cayendo fuera de mí
a pesar de mi sed.


graciela cros / poeta de tierna dureza /bariloche /río negro /argentina























En Ancud

Mujeres hamacándose
en la noche del Fuerte San Antonio.

Ellas cruzan el aire
asomando sus piernas
entre las amapolas leves de sus faldas.

Han sacado sus niñas a lo oscuro
y en el envión parecen alcanzarlas.

Fuman graves los hombres
detenidos frente al negro agujero del océano.

Es enero en Ancud, el mes de las visitas.

¿Quién impone el olvido?
¿Quién propicia el misterio que nos trae a esta cita?
¿Es el sur?
¿Es el mar?

Nos protege el silencio.
Debajo de los párpados se desliza la espuma.
En esta isla, lejos, hoy todo sufrimiento se perdona.
¿Quién impone la vida en la noche del Fuerte San Antonio?
¿Acaso el sur, el mar?
Es redondo el instante, extendida la dicha, más allá de sus límites se apura la mañana.


----De “La escena imperfecta”, Ediciones Último Reino, Buenos Aires, 1996.




Lejos de casa


Lo verdadero ocurre en aguas profundas
y las palabras poco pueden con eso.


Los pescadores han traído un lobo de mar
que por error o azar cayó en la red de congrios y jureles.

Su cabeza ladeada hacia el este cuelga de un escalón del muelle.

No respira.

Tiene un fulgor lechoso en la mirada
y en un breve intervalo pasó de ser protagonista
a convertirse en obstáculo.

Es un hecho fortuito,
un punto irrelevante en la mañana
este lobo muerto por error o azar.

Me recuerda a mi padre
el último día que lo vi.




Genealogía*

Mi hija escribió que yo nací de un huevo en el río
y por eso soy un pez.

Para mi padre era un caracol
entonces debo ser lo que él creía
porque el huevo vino de él.

Sin embargo mi hija dice que también fui yegua
y que siéndolo parí un hijo de algodón
y a otro que está loco y lejos.

Hay uno que
es carpintero / corta madera hasta dejarla como el cuerpo.

No sé si esto
es realidad o ficción
porque una activa yegua de la noche
una auténtica yegua madre carne argentina de exportación
es caballo vaca pez carpintero y loco
carne de caracol
cantora.

Si no fuera porque me hija me clavó en el río
para que no me comieran cuando era huevo
nada de esto hubiera sucedido.


*A partir de una relectura de “Nido de ballena”,de Melissa Bendersky, Ediciones Deldiego, Bs.As., 2001.

-------- de “Libro de Boock” , Ediciones en Danza, Bs. As. , 2004.




Insomnio en Rocha

La almohada huele a cera,
las sábanas a sudor,
el colchón
a orina.

Este cuarto de hotel
no es,
ni lejos,
lo que solíamos entender
por diversión,
amor mío.

Olvidar
el Alprazolam de Andrómaco
a 300 km. de aquí
ha sido
una pésima jugarreta del destino
ya que me he puesto a dudar
de casi todo
y cuando eso ocurre
mi cara se deshace
en amenazas
y me asfixio
en la tensa
cordura
que nos ata.

--------de “La Cuna de Newton”, Ediciones en Danza, Bs. As., 2007.



Siete ángeles españoles

Aprendí a confiar en este hombre
También he aprendido a no saber que espero su llegada
De este modo cuando viene se parece a la lluvia
que limpia y nutre el jardín sin prometer que lo hará mañana

Hay palabras que este hombre no dice
Yo leo el silencio y tampoco las digo
Sabemos en qué moneda cobra lo no dicho
Mientras tanto en el jardín las plantas
florecen se marchitan
Hablo de él cuando callo

No importa que el jardín reconozca la mano que lo cuida
No sé si importa que un cuerpo reconozca a otro
Con este hombre no sé qué importa
pero llega a casa y como el jardín bajo la lluvia
me amplío

Este hombre viene a ofrecer lo que yo espero de otro
¿Lo que trae a alguien se lo quita?
¿Lo que me es negado en alguien se acumula?
Yo recibo de uno
ansío de otro
y no sé qué hacer
Sola
en casa
mirando el jardín
escribo
para entender.

-----------
de “URCA”, Libros de Tierra Firme, 1999



Inéditos, 2008


Invierno

Es agosto, 25, le escribo a Mansilla. El viento sopla caliente. Vaporosos y perplejos, de a ratos pesados y entusiastas, vagamos por las calles flotando como en un espejismo. La realidad ondula. Todo lo que existe se curva. Redondea. Perdido el arte de la conversación por causa de la extranjería, la lengua ajena me sostiene en vilo. Recuerdo unos versos de Idea Vilariño, no sé si cito bien, “Estás lejos y al sur, allí no son las cuatro” y me asombra no tener en quién pensar cuando los pienso. ¡Cómo haré para escribir sin tener en quién pensar cuando escribo! Intento comprender por qué estoy aquí y sólo se me ocurren razones poco valederas. No soy nadie bajo este sol difícil de calificar sin caer en el exceso o el lugar común. Es curiosa esta contingencia en la que carezco o aparento carecer, de historia, identidad o rumbo. Paso el invierno junto al mar, entre palmeras, bebiendo cachaça batida con maracujá, en este pueblo de pescadores ruidosos que ríen de cosas incomprensibles para mí y responden a nombres musicales y extravagantes como Nironi Aluisio o Argemiro Patrocinio. En vano trato de copiar su expansiva alegría. Todo lo que consigo es tachar borradores en los que hablo de pasar el invierno junto al mar, con palmeras.



El día 36

El funcionario de migraciones señala mi documento vencido. No sirve, fala. Le digo que ignoraba tuviera fecha de vencimiento, que ya estoy ahí. Acabo de bajar del avión y mi país fica longe. Todas las fantasías de deportación explotan en mi cabeza. Él no da señales de interés. Está aburrido, mal dormido, tal vez mal pago. Mi explicación le resbala y repite lo mismo con aire cansado. Y además añade que sólo tengo 36 días para estar ahí. Imposible, vengo por más tiempo. 36 días, repite, mira hacia el costado, resopla, repite con fastidio: al día 36 você vai embora. Escenas de Carandiru, Expreso de medianoche y aterradoras cárceles extranjeras cruzan por mi mente intoxicada de cine. Entre el miedo y la incertidumbre se filtra una pequeña idea, no es mucho, apenas algo. 36 días, un plazo, un límite, un final anunciado. Guardo mi documento perecedero y salgo al hall del aeropuerto con la sensación del indultado a última hora.



Nombres propios

Me gustan los nombres propios
más que los comunes.

Detrás de un nombre propio
hay una historia y
me gustan las historias
más que las elucubraciones.

Me gustan los nombres concretos.
Detrás de ellos hay elementos
tangibles, perecederos, en cambio
detrás de las abstracciones
suele haber paja que arde
al primer fuego que cruza.

domingo, octubre 26, 2008

claudia sastre /poeta de agreste sur /puerto san julián /santa cruz /patagonia /argentina




















El libro de los kilómetros





“¡No!, me gritó y pegó con el puño sobre una pila de
mosaicos blancos que cayeron hechos añicos.
No entremos nada de la mano del Martín
de Sábato y de toda su ilusión de salvación
y de pureza.
El horizonte, la inmensidad, la liberación. (..)
Entremos disfrazados de explorador o lo que sea,
seguía, entremos también con el peso
de alguna traición si quieren, sabiendo que
llevaremos siempre a cuestas porque
la Patagonia no libera a nadie de nada.
Ni de la pobreza ni del tormento.
Que se sepa. Sepamos que acá,
si no hay paisaje de tarjeta postal cerca,
estamos todos condenados.
Parias somos. Cinco gatos locos dando
vueltas alrededor de una oveja enclenque.
Qué summa ni summa. Resta. Resta Patagónica.”

María Sonia Cristoff- Teoría del lugar



Angel de la soledad
y de la desolación
sobre tu ilusión
vas a bailar.
.
Patricio Rey y sus redonditos de ricotta




Salamanqueros

Dicen que
a aquellos
que arreglaron negocio
con la salamanca
los dejan volver
una vez
una sola
a cenar con su familia.

En esas ocasiones se producen
incómodos silencios
toses apenas carraspeadas
que los ojos miran
sin ver, como al vacío
hasta que se marcha
y la familia respira
aliviada

Pueden entonces aguardar
a ciencia cierta la bonanza
las riquezas que traerá ese pariente
a quien no verán más
en la vida.





Hierro de marcar


Cuentan que en los cincuenta
entraban los gringos al mogambo
pateando puertas
mareados por la merca y el alcohol
entraban a los tiros y encendían
los cigarros con billetes
y con el índice señalaban a la chica
más hermosa
-una puta recién traída
carne fresca
no tocada todavía en la zona
y en un cuartito, detrás del cabarute
donde la cocaína se servía en platos hondos
para la clientela más selecta
con un elemento de marcar
ganado, el gringo, con sombrero puesto
todavía
escogía su señal
-una gentileza de la casa-
aquella
que estamparía
en las ancas rosadas
de su chica
para su propiedad
el tiempo que le dure
el entusiasmo




Pampa de salamanca


En el mostrador del boliche
que se abre a los naúfragos
escupidos por la pampa
de salamanca
duerme un mapa
amarillo, abierto in eternum
que señala lugares, hoy
inexistentes
lugares para no ir.

El bolichero lo ofrece con el mismo vaso
de ginebra a quién sea
un vaso cruzado de huellas
dactilares,
rastros grasosos de capón
de los peones perdidos
en la estepa.

Aparece y desaparece el boliche
cada tarde de viento rojo
tras una polvareda densa
en la zona donde cañadones
cicatrices inmensas de la tierra
caen al mar.




Las Heras- 1999


El chico, un veinteañero con sangre
aborigen en las venas
despertó ese día
con algo apretando su pecho.

De manera cuidada eligió
esa manguera bicolor que se usaba en el jardín
para regar las rosas, hoy resecas,
y la arrojó por encima de la viga de hormigón
que reinaba en esa parte inconclusa
para siempre de la casa.

Sólo resta esperar
el momento adecuado
sin interrupciones.
La siesta familiar o bien, la madrugada
y en silencio planear la escenografía.

Con curiosidad notó que ninguno
de los preparativos
le había despertado
la menor compasión
y entonces supo
cuán definitivo era
cuán desapasionado
y siguió sin conmoverle.

Era todo lo que necesitaba
Sin dolor subió a la viga
y enrrolló, segura,
la manguera rodeando su cuello
y se lanzó

No hubo
más ruido
que el motor de la termo arrancando.
como desde hace treinta años lo hacía
desde que el pueblo tuvo luz eléctríca.




Spleen by baudelaire


Habita en los gestos del habitante sin sueños
un cansancio
-spleen-
que no tiene que ver con
la falta de comercios
o posibilidades de estudio o diversión.

Es el vacío

Los encierra

Los espacios abiertos cercan
el alma del hombre
con miedo.

Miedo de estar solo o de hablar
con el hombre
que siempre va contigo.

No hay escondite posible
detrás una cortina con volados.
Y una casa con estufa y leño
ardiendo no es
necesariamente, tu hogar.

El spleen acecha tras el vaso
de vino, detrás de los ojos maquillados
de la chica
que ama por dinero




Perros en el fondo
a Nelly González

Acá hubo una revolución
y no fue
parida en buenos aires
no fue invento, ni proyecto
ideológico
venido desde afuera
Surgió del guiso
étnico de acá
un cocido intelectual del mundo
de los hambreados por esta y otras
patrias.
Venidos de otros lares y otros mares

Porque eso somos

Amotinados cimarrones
Irredentos
cuando marchamos al exilio

Perros atados en el fondo
del patio
ladrando al viento




Toda poesía es inútil


Porque yo no soy esa
la que escribe cosas bonitas
que le gustan a la gente
gente que dice: ahhhh! y pone caraboba

No.

Soy dura con mi letra
y mi poesía hiere
como un niño muerto
en una cama de hospital.
Porque con las cosas
que nos suceden cada día
toda poesía es inútil
Toda la poesía
del mundo es superflua

Mucho peor aquella
que reconcilia al hombre con el mundo

Con qué mundo?
en mi mundo el paisaje
este paisaje del sur
el más famoso y más hermoso
del mundo
no esconde
niños que se mueren
por mala praxis en los hospitales
adolescentes que se cuelgan
del alcohol o sin pesar
de los árboles escasos
mujeres que mueren en el parto
o abortan torturadas
por un policía
en una comisaría de las heras

O bien nos malmorimos en la ruta
ya que siempre
estamos yendo a algún lado
o volviendo de otro
y si no es la nieve
será la escarcha, la falta de gasoil
o algún piquete.
Andar es peligroso y no nos queda otra
entonces nuestra esencia
nómada se encuentra
al paso

Estaciones de servicio
melancólicas
paradores, como de bagdad café.

maría pugliese/ poeta de palabras aladas /muñiz /buenos aires /argentina





















Saeta

poemas inéditos




-Serás un puerto,
a tu pesar, un puerto
y tu mirada
una saeta fija en las orillas

¿amanece en Bahía?
¿estás de cara al sol en Cartagena?
¿quién silba por las calles neoyorquinas?

ese sendero muerto en Lima
frente al mar…


Roma y su tinte ocre al mediodía
Estocolmo y los cisnes
un silencio más alto más allá

Fui puerto,
es verdad, siempre fui un puerto
con los ojos en puntos cardinales
con las manos en barro
con algas en los pies

fui tan sólo un vasto territorio de señales

ciertos mundos con fulgores de lo inhabitado
laten detrás de las persianas
sobre mapas piel sangre cabellos

aunque persista el olor del hambre y la miseria
aunque se anuncien pestilencias paso a paso

me basta con el viento
y el vértigo
y el puerto
y las heridas


21.02.06 al 29.08.06








el nido deshecho por el pico de pájaro
el puñal en el vientre de lo amado inasible
los días anudados al letargo
las ondas transeúntes
los camalotes silentes
lo dijeron

las sirenas de barcos
el silbido de trenes
los golpes de azada sobre la tierra húmeda
lo repitieron

lo aseveró
el mástil ante el soplo del viento

todo profiere desparpajos
del hecho consumado
y ni una sola palabra
denuncia la intención

24 al 25.10.04










una taza y su boca
un sorbo y otro
la borra de lo hondo

los labios y la porcelana

de un lado
la cuchara

del otro
el plácido sendero de tus ojos
y las esmeraldas

21.06.05 al 06.11.06






entre las verdes curvaturas
debajo de los cascos en tropilla
sobre un maizal profundo
detrás del ocre en humaredas
encima de raíces encrispadas

la desgracia es paisaje
que profiere sus insignias en ruta

estuvieron aquí
con todos los sentidos en alerta
pensamiento y belleza

que exhibe
botellas paños rojos
flores de papel estampas
pertenencias

y un enlace de cardos
a cada paso a cada paso

15 al 26.04.05




sostenerte las manos
hoy porque sí ahora
con trémulos fragores
que no resisten y redundan
el estruje el vaivén pausado la memoria
manos en manos
que contienen
lo que el espejo tan solo desdibuja
por el débil escenario de la siesta:
no hubo días
sino un tiempo extendido como lagarto al sol
estás ahí?

sino un haz que obnubila mis ojos
estás ahí?

las elevo a la altura de la frente

y no más

02 .05 al 08.07.05





esta danza que traza
un torso sobre otro
se detiene?
los cascabeles
que intersectan miradas
nos detienen?
cada expiración
arrulla los letargos
de eslabones sinuosos
y una sola razón demoraría
a la obediencia extrema

Mi señor…
construí sobre el fango
un manto de jazmines
y me cubrí los hombros
con retazos de seda
lo esperé dormitando
abrasada
al cansancio y sudor

en verdad no es mi culpa
ni la suya, señor,
yo concibo la vida con amor con entrega
y usted reconoció los artilugios
tejidos de paciencia
como designios neutros del azar

hubo esfuerzo, señor,
hubo labor constante
sin reclamos
encontré entre residuos
el resplandor de los mejores tiempos

usted se enorgullece
de lo cerrado y quieto
de lo trunco y de lo disperso
yo en cambio no desisto
un final es principio
ejecución

26.05 al 28.05.05








entre una línea de sol al mediodía
y las penumbras
permanece el cerco inalterable
del desencanto
tan profundo y elevado
alto
que no quiero decir
cuánto me callo

28 al 08.07.05





cielo horizonte cielo
descubiertos
azules grises rojos tornasoles
imantan una figura triste
hacia el afuera
la observan
en custodia
por el tedioso marco de metal
por la ventana

31.05 al 05.05.05





si me hubiera unido a la caravana
si con mis pertenencias
les hubiera aliviado el frío o la sed
toda causa hubiera perecido
por sus consecuencias





31.05.05

opté por el desvío
y entre las multitudes
te vi llegar

no bastaba con las caridades
ni con la simulación

hubo que andar
sin prisas y sin pausas

hubo que conciliar las palabras
a la acción

31.05 al 06.11.06







el olfato ondula
entre los vestidos que conservan la fragua
de los aromas íntimos
y me traiciona

el sabor del café
oscila por el borde de la taza
y refiere a los sellos de la boca
sobre el esternón
y me traiciona

el discurso de un andar constante
bajo sauces sombreados
evoca pasillos maullidos vidrios rotos
escritos llantos desesperos
vanidades
y me traiciona

el erizo cautivo
se resiente
se niega al alimento
se encrespa y se contrae
cuando el único peligro es la huída
cuando la única certeza es la ansiedad
y me traiciona

la estela
enaltece con ráfagas
aristas que devuelve el sueño:
mejillas en roce
cinturas trenzadas
piernas en arco
ensalmos placidez
y me traiciona

son una niebla espesa
que transmuta en desprecio
cualquier rastro de amor

04.06 al 21.06.05





señales imperfectas atraviesan
un crisol de sonidos recurrentes
se combinan y alternan recepción-emisión
con dádivas del pretérito en presentes
con cláusulas de impertinencia

un idioma sin resonancias

vigas clavadas en la arena
interrogan
persuaden
significan
lo que avanza y arrasa
sin piedad

29.06 al 08.07.05





desde aguas turbias
vengo a brazo partido

desde la hondura de lo inevitable

retuve entre los labios
pétalos de amapolas
que ahora se desprenden
en breteles de aromas
sobre las simas del perineo

alterné los expiros
con desechos y lodo

le di impulso a los pasos
con insignes evocaciones
de la palabra suelo
asilo recinto

demoré los latidos
profané del aire
del sopor

sobre aguas turbias
los camalotes mecen
una presencia inalterable:
de pie
de espaldas
sin mirar
sin oír
sin pronunciar
no quiero

jueves, octubre 23, 2008

sergio sarachu/ poeta del suspenso/ neuquén/ argentina












Sus pensivos (fragmento)

Marcha

(...) fuego en el pupitre de la voz,
es la marcha.
Metástasis de la partida: la espalda como hasta luego.

El calendario del diente abre su ojal,
embaraza las especias de un boleto. Lo pone a tiro.
Lindante con la lógica del agua,
de oferta en oferta vamos.
Se trata de dejar aquí lo que acerca demasiado
-mudar de pezones intravenosos-.
Allá la tentación de lo que no aleje,
porque cambiarlo todo es la patria definitiva,
residuo orgánico del domicilio.

Ya en camino.
Ya el ojal trizando la cordura.
Los pañuelos se organizan en la garganta
-podría ser jueves-.

Salir aturdido de avenidas en celo
y calzarme unas ciudades a la pasada (...)





Frío

(...) en los escalones de este frío y por debajo de ellos
andamos como vinimos.
Sanos de vientre, de esperma, de armonía entre las letras.

El frío se arrodilla frente a mí.
Mira sin sol, sin echar mano a un agosto,
sin septiembres en la guantera.
Arrodillado, soplando el humo de mis pasos,
me ha sitiado otra vez.

Avanza lento. Paraliza la quietud.

El frío aun (…)


Algo de sur

(…) la arena y el valle son un vicio. Cateterismo del sur
que nos hace universales.
Aún parados en el ombligo de Santa Cruz,
de Chubut, de cualquier Patagonia que se precie,
somos mar y valle y desierto y cordillera.
La piel crece ordeñando la vida,
relojeando la nieve, el chaparrón, la fruta de carozo.
Masticamos distancias sin llamar la atención
y –disimuladamente-
hundimos la mano en el cráter del Copahue para escribir en Lapataia:
algo de sur somos todos
para no caernos (…)



Iniciales

(…) hoy la montaña no tiene las iniciales de tu piel.
Deletreo tu pelo fileteando rulos en mi hombro
y con la primera nube te llevás hasta mi sombra.
Escapo disfrazado de hombre entre los alerces
y te sirvo mi vagina para que bebas tu propia sed.

Escribo con algas y ladrillos de Cabo Raso
y no estoy allá.
No son mis manos las que juntan piedras blancas del río Manso.
Acuesto mis fotos en el valle del Chubut,
duermo en Gaiman, desayuno en Playa Unión,
navego tus labios con los durmientes
que pusieron paisanos y galeses en el desierto.

No soy yo ni estoy conmigo.
Mi garganta está sentada en un bar de Zapala
donde quiero escribir poesías para huir de mí,
de la sombra que te llevaste,
de esas iniciales con 35 grados que dejaste en la montaña
cuando nevabas con junio en mis alambres (…)



Retrato

(…) el retrato de tu olor está tendido sobre la nube.
Mira el domingo con fotos de sábado,
deja su costado en mis labios
y se hace bostezo
o carcajada.
Habla por lo bajo de los días que vendrán,
del trozo de un viernes
cuando por fin agosto fue un sol a quemarropa.
Todo lo demás es el retrato de tu olor
arqueándose en el reloj con asma
que gira alcoholizado y mudo.

La noche hace que tu olor sin vos desaparezca.

Aun sin viento
vuela en la correntada
y se disuelve en las migas del lunes,
como un (…)

martes, octubre 14, 2008

natalia molina/poeta recolectora de flores en las sierras/sierra de la ventana/buenos aires/argentina















ojo al piojo

estallan telepods en los lagos de marte
natalias subvirtiéndose
ojo al piojo
estas mujeres chumban
pero no muerden
ladran como perras al sol
y te muestran los dientes
desconfiadas
confían en su instinto
que a veces anda por saturno
cuando ellas pisan tierra
estas teletransportadoras
yerran feo
por ej.
dicen amor
y salta el desamor en la maquinola
tercas
repiten
amor amor amor!
cuando el pronóstico es todo lo contrario
pero no aprenden más
se les salta la cadena
cada 2 metros
e igual siguen
pedaleando hacia la luna
con escalas
obviamente
peleadoras natalias
que se tiran de las mechas
-nooo, vamos para el norte
-nooo, al sur
-y si mejor vamos al oeste?
-a ver chicas, si llegamos a un acuerdo?
-vayan todas a la cucha!
-dejensé de aullar en plenilunio!
-paren ya de escribir boludeces!.


Camino de ida


I


la histeria es un camino de ida
que no hace historia
sólo apedrea las ganas
en laberintos gesto-verbales
tonti
va con amor
bichi
aunque sabés que nunca
jamás te diría papi
me dan impresión las parejas
que se nombran papi ó mami
y he llegado a abofetear a algún sátrapa
que me ha dicho mamita
para no volver a dirigirle la mirada nunca más


II

no olvidono perdono
no hago escenitas
ni me muero de amor
más que los domingos enteros
y pedazos de los 6 días restantes
de la semana
en los que sólo quisiera
enredarme entre tus brazos y piernas
sentirte debajo de mi piel
escucharte el corazón


III

pero la histeria es un camino de ida
bichi
no nacimos para escribir
diminutivos que
nunca nos atreveremos a decir


IV

anoche soñé que te quería contar esto
pero no salían las palabras
dolía la garganta
tenía tos
de repente
comencé a escupir
trozos de vidrios
luego a vomitarlos
eran azules
contrastaban con mi sangre
ni vos ni yo hablábamos
sólo mirábamos
los fragmentos que brillaban
en el piso
como parabrisas de auto
después de un choque frontal


V

y no dejo de quererte
aunque sostenga que la histeria
no hace historia
aunque sea tarde
y desvaríe en contradicciones
vuelvo a inventarme para vos
vuelvo a cometer ese error


VI

no me voy del todo
no te vas del todo
distancias prudentes
que lastiman
así vamos,
bichi
asustados
poniéndonos murallas
buscando en otras bocas
el sabor de nuestros nombres


VII

y pensar que te quería escribir
palabras de amor, bichi
pero ando desencantada
y ya no creo en nada
un enano de jardín escéptico
impacta su bota entre mis costillas
y me siento más sola que la miércole
pero no es la soledad, bichi
la que me da ganas de vos


VIII

la historia la histeria
la histeria de la historia
la historia de la histeria
bichi
es el mismo camino de ida
en el que nos chocamos
a tientas
buscando
un fósforo
una pelusa
una miga de pan
que nos marque los pasos
para encontrarnos realmente
sin impactos
bichito de luz(no cualquier bichi)


(Apurada)


Paso de largo
frente a tu silencio
me hago la apurada
para que no me duelas.


Muñeca brava

gesto inveterado
de repliegue
al sur
donde las primeras palabras
son las últimas
elípticamente
una rosa vuelve a ser pimpollo
pero margot no vuelve a ser margarita
y la muñeca brava
continúa secándose las lágrimas
frente a la vidriera de la juguetería



repodrida

una grieta en la mirada
deja entrever luces
vientos desconocidos
irrumpen en la sed
dejándome sin boca
tal vez sea mejor así:

que se pudran mis palabras
y nazcan otras
que se pudran mis gestos
mis pensamientos
también
que se pudran
me tienen repodrida
seremos compostaje
de otra yo
en el abismo ensordecido
por flores amarillas
pétalo terso
perfume
hacia el sol
en los días
y raíz a la luna
por las noches

viernes, octubre 10, 2008

reynaldo garcía blanco /poeta de la gran isla/ venegas/ cuba




























otros campos de belleza armada

han de llegar otros campos de belleza armada. perder la respiración en lo alto del camino. esperar
que vuelva a silbar el pájaro del silencio. hacer un mapa sonámbulo que atraviese los páramos
del sueño. quedarnos en la quietud de la batalla en ese ardor que deja la guerra. contar de a
pocos las heridas, los denarios, los participios que deja la saliva ardiente cuando se ha subido la
cuesta. han de llegar con sus viejos discos de 45 revoluciones por minutos, sus pancartas a
contrasol a contraluna, sus nanas para dormir al hijo que no van a tener. campos que ya fueron
arrasados por la ventisca, las bombas, los dinosaurios. ahí vienen los que tuvieron otro nombre,
otra leyenda y pasaron de largo como una sombra. son los que se llevaron a rimbaud en la
mochila, se machacaron la memoria con vallejo y dejaron el hálito de una mujer encinta. vienen
de la frontera, del interior, de la selva que ya no es oscura. se cuidan del asma, de la nostalgia,
de los traidores. vienen a pura luz, a tenor de una palabra que los nombra rumbo al misterio.
vienen con la guitarra, los lugares comunes que hacen la vida y la muerte. vienen de cimitarra y
con las manos chamuscadas. otros campos de belleza armada para entrar despacio con la vida
en ristre nos esperan. nos esperan.


te escribo en el año del perro

te escribo en el año del perro para decirte que no creo en los horóscopos. han sido demasiadas las
guerras los jardines arrasados los giravientos tirados al olvido. nadie es carne de la carne sin
alistar sus brazos. caen los miércoles como la mostaza en el mantel. no es posible definir los
denarios para comprar el pan y los libros que otros compraran a precios de usura. te escribo en
el año del perro sin hacer caso de la jauría de esas músicas que caen de sopetón nos ponen
cardiacos irreverentes sordomudos. aquí no hay línea de la mano izquierda no hay runas no hay
una solvencia para sentarnos sobre una piedra blanca y en el espejo del agua se pueda leer el día
de la muerte o el casamiento. han sido suficientes los sobresaltos a mano armada a mano
profunda a mano silbante que nos saluda nos dice adiós y luego busca el cuello y nos ahogamos.
aquí no hay signos zodiacales peces sombríos o palomas mensajeras que traigan un respiro. soy
el húmero el coyote la platea donde bailo la danza de la sobrevivencia y esto no está escrito en
ninguna parte. te escribo en al año del perro para decirte que no creo en los horóscopos.


no morir hasta haberlo visto todo

mi mujer cantando alfonsina a las diez de la noche
unas muchachas recostadas a los médanos
un poeta robándose las obras completas de severo sarduy
tres prostitutas en medellín que me confunden con un nicaragüense
un ciego de espaldas al mar
fayad jamis leyendo el ahorcado del café bonaparte
una librería con todo borges y los alimentos terrestres de gide
un pingüino muerto en las costas de talcahuano
otra vez mi mujer haciendo pajaritas de papel
mi madre tendiendo unas sábanas blanquísimas
un policía leyendo a rainer maría rilke
thiago de melo y maría de aparecida preguntándome por cuba
mi padre a punto de morir bebiendo té con bergamota
una mesa llena de uvas negras y otras ambrosías desconocidas por mí
tres mendigos sonrientes en la avenida paulista
dos revistas orígenes en la librería renacimiento
unas vacas nadando en el mar de manzanillo
un tren francés roto en las llanuras de camagüey
un vendedor de agujas con poemas publicados
un ciervo herido que busca en el zoológico amparo
mi hermana a la salida de un quirófano
la plaza de la revolución vacía y oscura
los muros del moncada a las tres de la tarde y en agosto
esto he visto yo y espero no morir hasta haberlo visto todo.


payaso
a oscar cruz y familia


no vino a la fiesta

nos quedamos esperando su nariz
sus pantalones color del cielo

los niños se cansaron
dibujaron las paredes con hojaldres y melancolía

¡tal vez si hubiera cobrado por adelantado!

¡tal vez ¡

en nuestra saga familiar nunca había pasado
ha sido la debacle
lo nunca visto

nadie se atreve a mostrar las fotos
todos se van por la periferia

no vino

su risa resuena allá afuera en el patio
como en otro tiempo
como en otra fiesta
como si no fuera un payaso



virgin islands / té clasico

a mirna figueredo silva


no es sabor de té en los labios de marcel proust
o el aroma en la memoria

los feroces chocolates de un día
las tiendas imposibles de importar
o frutas que ya no existen

es un virgin islands a las tres de la tarde
jarra azul de porcelana

mirar el país desde un cuarto piso
notar que no estás

paladeo el amargor que sube
que se extiende por la sala y los libros

se dibujan cruces en el cielo
tal vez llueva como dios manda me digo
virgen islands té clásico para recordarte.-