miércoles, diciembre 26, 2007


ernesto viñals /poeta visionario/ montevideo/ uruguay























Diario Munch


(Aquí,... nada más)
Que no venga a nuestros ojos
el golpe agudo,
el frío ansioso del miedo
a un ejército sin brazos
devorador de ánimas.


(Llevaremos el peor recuerdo de esta vida.) (¿?)

(Pero nada más)
Mientras lames el espejo
gime en medio de la noche
la forma que viaja entre las nubes
en este mundo coagulado
tu desdén y tu mirada
van rodando cuesta abajo.


(Así, nada más)
Frente a otro mundo sangreseca
yo vi una larga nube solitaria
vagando
en un cielo anaranjado.




Camino a Estigia

Voy cantando contra el muro,
contra el muro
agotado,
aterido,
solitario,
enceguecido
con el miedo dibujando el entrecejo
pulsando las cuerdas del recuerdo
bailando al compás del insomnio
Con estigmas
llamando
desde un pasillo blanco,
silencioso como un túnel,
silencioso
como un llanto
entre almohadas
cuando la esperanza se va
deliciosa
rodando
cuando cada noche oscura dice:
esta luz,... aquella
esta tierra,... aquella tierra
donde cada fruto tierno
es un fruto cayendo
sigiloso
contra el suelo
mientras voy cantando,
mientras voy cantando
se acumulan contra el ojo
las mañanas,
la ilusión,
el hambre,
la ira,
los sueños,... -



Panorama desde Estigia

...Y mientras el humo pasa, lento,
nuestras tripas entonan un himno absurdo
escrito en todos los muros.

Y escucho voces,
y una alarma suena,
y tu voz se despide,
en un teatro vacío
uniendo hilos de silenciosas certezas,
porque no hay nada que decir
cuando no sentimos la parte muerta de la herida
y nuestras tripas entonan un himno absurdo,
y llueven corderos sobre las ciudades
y cada verso es una costra
y cada grito nace de un diafragma que se cierra
ahora
que todo se aleja,...
cantamos
sobre un río roto
haciendo invulnerables nuestros ojos.





En los baños públicos de Constantino

Aún brilla (ignorada)
la espuma blanca del imperio.

Entre arcos de sangre
hay meandros que anuncian
la magnificencia del dolor,
en el brillo del imperio
con aroma de animales nuevos.
Acueductos que susurran desde abajo,
ecos del derrumbe que aún se escucha
como una muestra de lo que vendrá
en la humedad de un día cualquiera.



J. C. Onetti
pasó a mi lado el 30 de mayo de 1994



I


Que apuesta,
que dulce apuesta,
mientras arde la santa
(Y una mano verano
rodando hacia el túnel
se esconde en la niebla)
esta roca, esta cabeza,
se ahoga en un llanto que se ahoga.





II


Ahora
¿Quién pregunta?
entre líneas nuestro cielo
rompe bocas y plumas y brazos
y pechos de ceniza,
pechos y cenizas,
memorias, días,
siglos, negativas
rodando hacia el túnel,
un ataúd
rodando hacia el túnel
un ataúd
rodando hacia el túnel
un ataúd
rodando hacia el túnel,... -
La última visión.

“...mi miedo es abandonarme a ese final”.-




Publicar un comentario