domingo, diciembre 16, 2007


iván wielikosielek /poeta irreproducible/córdoba/ argentina


















Iván entrevistando a Pipo Lernoud



Esta noche estaré bien


En noches como estas en las que tengo tan poco para dar
casi siempre vuelvo caminando solo
por las mismas estrechas calles de la ciudad
rumbo a mi cuarto estrecho también

Generalmente está en el barrio la tristeza de los negocios que cierran
el cansancio de los hombres que vuelven del trabajo
o el alma de los chicos que estaban peinados de madrugada
y que ahora transpiran con el fútbol en las veredas

Y algo así como la vieja pena de mi niñez a la hora del ocaso
me viene de a chorros
llenándome de noche el sucio estanque de mi corazón

En noches como estas en las que no visito a nadie
casi siempre con las monedas contadas de los bolsillos
y descontadas de cualquier vida mejor
me compro dos botellas de cerveza y me las llevo a mi cuarto rentado
como mi vida rentada también

Y cuando subo las escaleras
tengo una mezcla de excitación y soledad
lloviéndome de a cántaros

Pero al final me gusta meterme en mi sucucho plagado de ruidos de colectivos
y abriendo una botella en las semipenumbras
teclear esta máquina

Pareciera entonces que todo va bien
pero por dentro hay luz roja
y la voz de siempre que me dice
"sos un miserable, sos un miserable"

qué más que los impulsos muertos y la sangre coagulada
qué más que escribir cartas sangrantes a los amigos que están lejos
qué más que desear la vagina aceitada de cada mujer que pasa
qué más para ser un poeta por las noches
qué más

En noches como estas en las que me enfermo de desolación urbana
la sonrisa de La Colorada vendiéndome el pan
me parece una muestra de afecto que no merezco
Mientras ella peina a su hijo y me mira con sus ojos de mujer casada
yo me siento bastante poca cosa al imaginármela desnuda
sentándose sobre mis rodillas

Pero generalmente siempre termino encerrado acá
esperando que alguien me toque el timbre
para invitarlo con cerveza
con la música de mi grabador
o a caminar por los puentes de hormigón río abajo

En noches como estas la vieja pena de mi niñez resucitada
es la única cosa que me grita algo en el silencio

Las ventanas de este barrio siguen huecas como nichos.




A la chica que me vende el pan


Tenés tu delantal a cuadritos
azul y rojo
y me vendés el pan todos los días.
Estás embarazada de seis meses
y tenés tu pelo negro larguísimo y recogido.
Tu rostro adolescente de la polinesia
nunca me sonríe.
Me decís
"¿alguna otra cosita?"
y yo te contesto
"no, por ahora no..."
y este diálogo se repite siempre
aunque haya diez personas esperando
o estemos solos a las nueve de la noche.
Y cada vez que me das la bolsita de papel
con las facturas de quince centavos
o la bolsa de náilon con dos varillas de pan
me saludás con un
"muchísimas gracias"
yo te digo
"gracias a vos"
y me voy.
Todas las veces nos despedimos de la misma forma.
Y cuando yo salgo a la noche
vos te quedás tejiendo sola bajo el tubo fluorescente
o seguís atendiendo
muy seria entre el gentío.
Vas a dar a luz en setiembre.



De noche soy proclive a la soledad


De noche soy proclive a la soledad
De noche cuando los cuerpos se arrastran por este sector del barrio
De noche cuando las calles yacen inundadas de humo de autos y de hastío
Soy Proclive a la soledad
De noche cuando las chicas caminan con sus cuerpos vestidos para otros
De noche cuando las mujeres llevan sus vientres madurados por otros
De noche cuando los callejones estrechos se apretujan de insomnio contra la niebla
Soy proclive a la soledad
De noche me hiela el alma la desolación de los sentidos
De noche cuando se activa esta parte de la ciudad entiendo que no me gusta saludar
De noche sólo puedo caer avenidas abajo entre el tráfico humano
De noche cuando todos se buscan a través de un amor fugaz
Yo sólo tiendo a la devastación animal de mi espíritu
De noche cuando mi vida perdida es la única que me espera en una esquina
De noche cuando las casas humanas son nichos vacíos
Yo sólo tiendo a la devastación animal de mi espíritu
De noche soy proclive a encerrarme acá
De noche paso como una sombra entre las reses de almas
De noche ningún cuerpo rozó mi cuerpo intacto de un abrazo.




Turno mañana


La moza del bar
turno mañana
ha llegado a las ocho y cinco
vestida de civil
y con una bolsa.
Ha bajado las escaleras
perdiéndose en las profundidades del bar
como en el hueco de un subte
y a los cinco minutos
las ha vuelto a subir
vestida con su delantal negro.
A las ocho y diez
sirve el primer café del día
Es un cortado al revés para un hombre que está solo
y que a juzgar por el opaco brillo de sus ojos
parece que no vivirá por mucho tiempo más.






Si es que aún tenemos algo




Para mi madre
que junto a mí aprendió a sangrar
y después no paró nunca más




vos que sabés mejor que nadie que la pobreza es nuestra hermana
abríle la puerta esta noche y hacéla pasar
y dejála entrar a casa

y no te dé vergüenza por la cocina sucia o los muebles destruidos
ni por el baño roto y sucio
ni por nuestras vidas igualmente rotas y sucias
ni por el abuelo muerto de pena en la pieza por falta de esperanzas
porque esta hermana comprende

y si la locura ha hecho un nido en tu cabeza y en mis manos
y si las ganas de partir
de no quedarse
de conocer y de soñar
nos ha enloquecido la vista y trastornado las ansias
y si tanta angustia de niño triste y de mujer divorciada
nos ha poseído nuestras almas
de nada sirve tratar de ocultarlo esta noche

que pase la hermana pobreza por la galería verde de porlan
que entre
que se sienta cómoda con nuestra austeridad y nuestra neurosis

y dale de tomar agua del aljibe sin hervir
y dale de comer el pan que siempre se nos echó a perder en la bolsa de hacer los mandados
y convidále mate cocido del paquete de yerba polvoriento como nuestras sienes en invierno
ahora que ya no tenemos nada que perder

y si las ansias de morir de una vez con un niño chiflado entre los brazos te ha poseído el alma
y si la obsesión de hacerte el amor sobre el colchón mojado de cáncer en donde murió el abuelo
y terminar adentro tuyo y morder la sangre de tu ombligo
me ha partido en dos mitades el sentimiento
de nada sirve tratar de ocultarlo esta noche


vos que sabés mejor que nadie que la pobreza es nuestra hermana
no la tengas esperando en el viejo galpón de chapas
con el tractor desarmado de tu nuevo marido
y el cereal de las gallinas mojándose en una bolsa
no la dejés pasar frío afuera
hacéla pasar
que entre y que soporte el frío de adentro colándose por los huecos
y la lluvia colándose por las chapas de los techos en otoño
y la humedad colándose por las grietas de las paredes
y el horror de vivir colándose por las galerías de tu piel y de mi sangre
hacéla pasar
que entre y soporte la enfermedad mental de nuestra casa cuando insultás a los santos
o cuando decís
"cómo no aborté antes de haberte parido a vos,
preferí haber parido a una víbora venenosa antes que a ésto"

que pase la hermana pobreza por la galería verde de porlan
y que se entere de estas cosas
por si no sabe aún
que ella misma también es todas estas cosas

y mucho más que las horas que pasábamos en el pueblo por las noches
vos yendo y viniendo al baño semidesnuda
bajándote los calzones en la puerta
y diciéndome que tenés cistitis
y yo con viejas revistas antena y unos libros de la conquista del espacio
siempre tratando de leer o de dormir
y al final pensando siempre en vampiros
chupándole la sangre a las mujeres del pueblo
o prendiéndose a tu vagina mientras menstruabas

y después vos que me llamabas para mostrarme el inodoro con el agua escarlata
y me decías
"¿ves ese coágulo, hijo?
es como una papa inmensa y vieja,
¿ves hijo?
eso es lo que tiene tu madre adentro"

y si las ganas de partir y de ser otros
y si las ganas de no habernos conocido nunca
ni de haber compartido jamás este loquero encubierto
bajo el nombre de familia
nos ha perturbado más de la cuenta
y si las ansias de no haber llegado jamás a compartir esa otra casa más grande
con el nombre de loquero
me ha partido la juventud y la infancia en dos mitades
entonces de nada sirve tratar de ocultarlo esta noche

y no más gente entrando a verte a vos a casa

y no más niños viniendo a buscar a tu pequeño hijo
entrando a verte a vos a casa

y no más la grandilocuencia ni la envidia
ni la lengua de las amigas que vienen a ver tu miseria
y a refregarte en tus narices enrojecidas por el llanto
la pequeña burguesía decadente de los pueblos
entrando a verte a vos a casa

y no más la gente que viene a ver en vivo y en directo las telarañas
y las paredes grises con tumores de humedad y de miseria
para reírse de nosotros a nuestras espaldas
mientras te dicen que sos una desgraciada
entrando a verte a vos a casa

pero aún tenemos los viejos sillones de fierros oxidados
para ese jardín con asador que nunca pudiste construir
y en ellos se puede sentar nuestra hermana

pero aún tenemos el viejo juego de cacerolas
que un tío te regaló para tu casamiento veintiséis años atrás
cuando él era joven
y tenía un traje y una corbata
y hoy se está muriendo de cáncer en un hospital público
con la esposa muerta sin que sus hijos lo vayan a visitar
y ahí podremos hervir el puchero de caracú a nuestra hermana

pero aún tenemos la vieja soga de la ropa
y también el galpón algo inservible
y ya no hay pieza en la casa que no se llueva para los huéspedes

pero sí hay en cambio un viejo colchón de dos plazas
estampado de humedad y forro verde
el viejo colchón con flores desteñidas en donde murió el abuelo
y estirándolo en el piso nos podremos acostar en él
nuestra hermana pobreza y yo
cuando otra vez caiga la densa noche de los pueblos

porque también deseo hacer el amor con ella
y si es posible dejarla preñada por igual
de miseria y de neurosis
y de amor sano y de amor insano
y de mis quejidos
y de mis gritos de niño salvaje corriendo por el campo

pero aún tenemos un juego de tazas cachadas
y varias cajas con revistas de cocina y recetas que llevan ricota y salmón
que nunca pudiste comprar
esas revistas que fuiste juntando a lo largo de los años
y esos papeles en donde copiabas de la radio
y me hacías callar
y yo gritaba más fuerte
y vos me decías otra vez que mejor habría sido parir hacia las cloacas
y no hacia el mundo
pero ya dije todo esto y no vale la pena repetirlo

y ahí tenés ahora todos esos papeles con recetas
ese diario íntimo de tu soledad y tu dolor en dosis de harina leudante
y media taza de azúcar
y dos claras batidas a punto nieve
y una pizca de polvo royal

no Má
esta no es forma de tratar a las visitas
a nuestra hermana
a nuestra tumba

y si los ojos están cavados por el horror y la locura
no te pido que sonrías
tan sólo mirá claro
y si la boca está fruncida en amargos pliegues decadentes
no te pido que sonrías
tan sólo mirá hondo

no Má
esa no es forma de hacer volver a casa a nuestra hermana

pero aún tenemos algo más que la miseria guardada en la alacena con cucarachas
esa alacena que colgó una vez mi padre que era carpintero
y tras colocarla ustedes discutieron
y él te pegó
y luego me dijo
"salí de acá vos"
y empezó a cogerte
pero yo no me fui
me quedé en la puerta
mirándote mientras vos gemías

y ahí está la alacena vieja con las planchas de panelco podridas
y la neurosis y la miseria aún siguen guardadas
en los tarros de leche nido

pero aún tenemos algo más que el dolor de haber vivido así
pero aún tenemos algo más

y todo lo que alguna vez esperábamos de la vida
podremos devolverlo en estos momentos
a nuestra invitada que aún espera tras la puerta podrida y sin traba de la galería
a nuestra invitada que aún espera tras la puerta de maderas sin lijar del corralón
esa puerta que hice una vez a los dieciséis años
cuando una tía nos dijo que no se podía vivir así
sin tener siquiera una puerta en el corralón
a nuestra invitada que aún espera tras el viejo portón de rejas oxidadas que da a la calle
y que otra tía hizo sacar para vender
porque decía que era de ella
y que nosotros no teníamos nada
ni siquiera el derecho de pasar por su patio
para entrar a casa

qué más era lo que esperábamos esta noche
qué más que esta pobre reunión de almas y ansiedades


vos que sabés mejor que nadie que la pobreza es nuestra hermana
abríle la puerta y hacéla pasar
porque aún espera ahí afuera
y es tan tímida y vergonzosa como nosotros mismos

ella nos pagará con algo de dolor compartido en estos últimos días
y el dolor que tuvimos siempre
y la locura que anidó en mis dedos y en tus sienes
también será compartida
y todas nuestras ansias serán más soportables esta noche
si es que aún tenemos algo

si es que aún tenemos algo.




Mirando una foto de mi madre-niña


La mayor parte del tiempo
las palabras salen bien
criatura
porque estoy pensando en tu pelo ennegrecido
por los paraísos de mi pueblo
y en tu voz de niña
y en tu saquito de lana en fotos en blanco y negro
Por eso la mayor parte del tiempo
las palabras salen bien
criatura
Porque trato de acercarme a vos
y tocarte
y decirte que algún día ibas a ser mi madre
Porque estoy pensando en tu pelo oscurecido
por las sombras de ásperas hojas de parra
o en la niñez que te quitaron
o en el hombre que te dio un hijo y se fue
y lo mismo hizo tu hijo más tarde
que también te dio un hijo y se fue
Y por eso vos seguiste así
en el pueblo por siempre niña
casada con otro hombre o en soledad
hablando sola o con los gatos
o conmigo que ya no estaba
o yendo a ver cómo armaban el nuevo parque de diversiones
Y por eso vos seguiste así
sin acusar recibo de la crueldad del mundo
Envejeció tu cuerpo y vos seguiste
por siempre infinita
Por eso la mayor parte del tiempo
las palabras salen bien
criatura
Porque pienso que tu alma es un inmenso jardín de paraísos
con hojas de parra
y niños que juegan con vos y con tu hijo
a la piedra libre.-




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