jueves, diciembre 13, 2007

gabriela bruch /poeta de fuego/banfield/buenos aires/ argentina



Postales



Postal de sábado en el suburbio.

Si estás ahí no es una pregunta , aunque así te la formule. Qué
noche , qué frío, cuánta humedad. Te estabas poniendo cianótico y eso
en Buenos aires, se paga muy caro. Creo que sin amor o algo así.En
este barrio suburbano todos viven malditos, descorchan botellas sólo
los sábados por la noche y luego se cuelgan de los balcones o se
asoman a sus patios a ver la luna que aparece neblinosa, como en un
cuento de brujas bonachonas.
El tiempo se les escurre entre los ojos, y vuelven a toser los días
lunes, con antibióticos y paracetamol encima de la campera, de la
cmisa de fuerza o del uniforme del trabajo.
Tienen algún sueño y lo dejan en Internet ,en un chat telefónico, en
la pantallita del celular. No se atreven a salir corriendo por las
calles empedradas y gritar a voz en cuello, eso, que estamos
necesitando tanto.


Postal de invierno en calle Leloir

Aquí va , la hechicera en bicicleta. Los árboles ya se han pelado.
Tienen frío. Qué raro, en este junio ella no padece de soledad.
Quizás el brujo que la pintó de violeta, quizás el regreso del que
siempre vuelve, quizás el amor de quién nunca será. Conjeturas
absurdas, si vemos que se detiene y con una camarita digital, intenta
atrapar las hojas de ese árbol que de rojo, vira al amarillo o al
naranja, pero las hojas salen grises en pantalla. Es el invierno,
dice. Es el invierno. Él no le puede mentir a los sentidos. Por eso,
la primera que se entera es esa camarita digital . Qué pedantería.
Pensar en captar lo inalcanzable. Si de eso es de lo ella se nutre
para seguir pariendo belleza y desolación, con las piernas bien
abiertas y al lado del abismo.





I

si el cuerpo se abre como un altar
y defenestra la decencia
pobre de aquel que no se tire al vacío
que no inunde de jugos el sabor
de una boca que pide a gritos





II

leo esos poemas y sé de dónde nacen
útero abierto sangrante
manos únicas venas rotas
una poeta se acerca a mi ventana
no podemos compatir más de dos palabras
el poema ya es demasiado en una mujer





III

si esgrimo un poder que no tengo
es sólo para conquistarte
para voltear esos recuerdos
para que te fanatices en la idea de mí
hasta morir hasta el último tajo
hasta estrujar la sábana
-menos no- más vamos por más





IV

vaporosa sensación se esfuma
como una hoja de otoño tiñe los gritos
me hace pensarte en la pantalla
sentado aburrido socorrido por la distancia
pero algo es más fuerte - decís -
esa energía que proviene de este lado del mundo
dónde la luna no es roja
pero presagia tormentas
dónde las lágrimas se vierten dulcísimas
al compás errático del clonazepán





V

no sé no sé toda esta inutilidad mía
sé hacer tostadas con manteca
y quemar las hojas
también interpreto textos y escribo poemas
el mundo se debate y yo escribo poemas
alguien se muere un niño se asfixia
el imperio fagocita la esperanza y el agua de los mares
la corrupción sale de las cárceles
el trabajo estupidiza tanto como la televisión
y mi rebeldía tan estúpida tan inútil tan sudaca
sólo escribe poemas.










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