domingo, diciembre 16, 2007


manuel mauricio zuñiga / poeta de la calle/ chiloé/ chile





























Como entonces


¿ Que será de la Norma?
Habrán encanecido esas trenzas rubias
como cochayuyo nuevo meciéndose en la roca?
Y los ojos raros que en la luz
brillaban cual turquesas serán tal vez ceniza?

Algún sismo y sus réplicas como campanas
habrá sucumbido su casa como a un barco.

Y su risa…que habrá sido de la risa de la Norma
que era un bullicio de olas en la cubierta de la casa

Y el olor a pan caliente que salía de sus manos… qué será
La ligera amenaza en el delantal de sus pechos
la gracia de sus pasos la cadencia del andar, qué

Eramos tan niños por entonces
dos cosas temblorosas y dispuestas.

Pero vinieron esos días con sus botas
llevándose todo como olas furibundas.

Y ya nada fue nunca más como entonces
Como entonces, nada fue nunca más.




Como yo


Llegarán los olvidos oliendo a tierra seca.

Caerán mutiladas las maldiciones de la prisión.
Ninguno de esos nombres regresará a la boca mustia.

Se sellarán los orificios

de las balas en las tablas de la casa.

Y no existirá nunca más el grito de mi madre
arrastrada por el pelo, cuando vinieron por mi.

Los ángeles oscuros de los días más oscuros
estarán todavía en la prisión que hicieron para ellos.
O se habrán muerto para siempre.
O estarán por morirse, olvidados, como yo.



Estacion mapocho


La noche acontecía nubarrones que parecían volar desde el bosque que cercaba al río.
Brillaban esos ojos ocultos , repetían el brillo de la lanza escondida como ellos. Esperaban la orden, el eco del buho en medio del bosque .

No llegó.
Huechuraba vio aquellas edificaciones y esos ruidos intensos y vapores y humo cuyo olor casi tuvo dentro de sus fosas nasales. Supo, nunca indagó de donde vino el nombre, que aquello se llamaba estación. Tuvo miedo , conoció el pánico y ordenó el retiro de los mocetones.
Ya habría oportunidad de atacar el territorio de Mapocho, pensó, o creyó pensar.




Todo lo que puedo hacer


Todo lo que puedo hacer
es escuchar el golpear de la lluvia en el techo.

En el patio, las calas se doblan aplastadas por el agua
las salvias y cilantros lavan las hojas al cielo.

Como en descuido atraigo tu rostro a la memoria
pero llueve tanto que la misma lluvia me lo borra.

Mis tíos salieron de mañana hacia la pesca
Ya es tan tarde y no regresan.
Sin embargo he puesto un chonchón en la ventana
que alumbre por los vidrios a la noche

Y unos leños en la cocina
humean al viento por el caño de la casa.

Todo lo que puedo hacer es esperar
pensando en que ladrarán los perros
si aparecen los tíos venidos de la pesca.-




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