
DEL LIBRO HÁBITO DE CALOR.
1
Seduce mis oídos
y pervertirás mi cuerpo.
2
Se abre la noche
cuando entras
a despertar mis piernas.
3
De día me sueño con tu cuerpo
de noche me acuesto con tu sombra.
Desde que mi piel nació en tus manos
tuvo demasiada edad.
4
Te guardo para después.
Tu piel al alcance de mi mano;
el peligro busco entre tus muslos
y el hambre de siempre
en la batalla por la muerte pequeña.
Cada vez que te busque
oblígame la vida.
5
No soy quien se amolda a ti.
Es la soledad que construye mi cuerpo en tu espacio.
6
Me pediste el secreto
y examino mi cuerpo
por si se ve la herida
para cubrirla.
No encuentro ningún rincón transitado
ninguna huella de tu saliva.
Tal vez
no te detuviste lo suficiente.
7
¿Cómo puedo tomar mi voluntad
si sigues trazando mi cuerpo?
8
Te has perdido
y no sé dónde buscarte;
es como si por tenerte una sola vez
te hubiera tragado mi cuerpo.
DEL LIBRO SendEros
1
Sé de la caricia
que anhelas y callas.
Ya basta,
desabróchate la piel.
2
Juguemos a ser niños
oye mi plegaria
penétrame cantando.
3
En la piedad de la noche
nuestras aguas sin cauce
buscan
algún cuerpo.
4
En mi ofrenda
hundieron su cruz
tus manos.
Devora
lo que queda de mí.
5
El prodigio de tu aliento
enfurece las bestias
que abren mi piel.
6
Por haber viajado en tu piel
tiene mi cuerpo su merecido.
7
Debajo de tu lengua
el furor de cualquier noche
la humedad
algún miedo.
Estuve a punto de quererte siempre.
8
Boca sedienta
Entre las piernas
fuente que sacia.