sábado, octubre 24, 2009


fernanda escudero - poeta cósmica - san salvador de jujuy - jujuy - argentina




























Poemas inéditos




Pelícanos

Estaba de nuevo soñando despierta buscando nuevas profesiones…
nuevos modos de expresarme…
infinitas formas de decir lo mismo…

Estaba de nuevo esperando que lo cotidiano
me colme de gracias con lo cotidiano,
con lo absurdo,
con lo no dicho.

Y encontré por ahí voces fantasmales…
pescar con pelícanos,
tener la boca llena de peces…
un oficio tan imposible como el del amor.


El libro de las estrellas

Un astro celeste nos pertenece
desde que nacemos,
una estrella por cada uno de nosotros
y en las noches
ya no estamos solos,
nuestro doble celestial
vive a través de su luz
nuestra oscuridad innata
y a su vez,
nosotros,
aspirantes inexpertos
a la belleza cósmica,
simplemente
dejamos rozarnos
por el haz de luz que las estrellas
tienen deparado
para nuestra doble vida.


Lado animal

Me voy quedando sola
con mi lado animal,
el feroz lado que me corre
por las venas oxidadas,
el instintivo lado
que me lleva
una y otra vez
al pecado original,
el inteligente lado
que me permite la supervivencia.

Ser animal no cuesta tanto,
ya casi me acostumbro al jadeo,
a la soledad y al hambre,
mis gritos se oyen más fuertes
en la oscuridad,
en la espesura,
mis ojos ven a distancias impensadas.

Atrapar mi presa…
eso todavía no lo he aprendido.




Ícarus

Con la luz del sol se derriten mis alas,
si Ícaro lo supiera,
no estaría solo en su remordimiento,
al fin y al cabo,
tanto ícaros como quijotes
se ven obligados
a habitar entre fantasmas vivientes.



Es así…

No habían finales felices
ni en las fábulas
ni en las novelas
ni en las canciones de fiesta
no habían finales siquiera
era el país del Nunca Jamás
donde crecen todos los personajes de ficción

allí desayunan mariposas
tragan nubes
sorben estrellas
y sólo escriben poesía.




Voz

huella, marca, indicio…
rastro, vestigio, impresión…
emoción
sobresalto
señal
simples balbuceos ebrios
múltiple saliva estentórea
infinidad de letras ceñidas
una a una
tras las cuerdas
atravesando mares invisibles
sin cables
sin tubos
sólo hálitos desenfrenados
vuelos inauditos

silencios y cadencias diferentes
modos de decir diferentes

un niño y una niña hablan en la oscuridad
mientras juegan a las escondidas.


Catástrofes sobre-naturales

Parecen locos pero son religiosos
Parecen violentos pero son patriotas
Parecen enfermos pero tienen hambre
Parecen asesinos pero son líderes

La naturaleza a veces nos juega en contra
y lo catastrófico supera la realidad.


Youngers

Éramos tan jóvenes…
Solíamos jugar con fuego
Ahora de grandes, el fuego es peligroso




No boundaries

Hay un momento
en la vida de todo hombre
en el que todo cobra un peso específico…
en el que lo simple se trastoca en desazones,
en el que un helado sólo debe comerse en verano,
en el que la idiotez de los otros son caricias a su alma,
en el que un día de perros es cuando se corta el cable del canal,
en el que un vaso de vino hace bien al corazón,
en el que su ropa está separada según las estaciones,
en el que las pastillas para dormir se hacen indispensables,
en el que no se sale si no hay un plan,
en el que las polillas son una gran preocupación,
en el que los buenos modales se confunden con hipocresía,
pero también hay otros momentos…
en los que comemos con la boca abierta,
en los que reímos a carcajadas,
en los que abrazamos sin que se nos pida,
en los que juzgar no existe en nuestro léxico,
en los que un cigarrillo es más que suficiente,
en los que esa sonrisa nos hace estremecer,
en los que podría estar diluviando y nosotros felices mojados,
hay momentos en la vida de todo hombre…simplemente momentos.


viernes, octubre 16, 2009


sandra acosta - poeta de la irreverencia - salta - región del noa - argentina



















UNDERWORLD

Ahí me voy
con tu poema pintado en los vagones
toc-toc/toc-toc/
toconeando los versos en llamaradas
taconeando en mi pecho como un orgasmo.

Me gusta que me pase así:
como morder un kinoto de una.

Que veloz se los devoren las fauces oscuras
que llevan al mismo -y al propio- infierno.

Quede solo un spray, una bruma sicodélica...

Así, con un poema
Así, con el amor.

Como la ráfaga arrolladora
del subte que no se detuvo en esta parada

Que me despeine, me congele
los orificios nasales
y me deje tambaleando
con las puntas de los pies
en el borde del andén.


MARIPOSAS

Hoy no quiso usar ropa interior,
así es que, así nomás, se puso la pollerita tableada
y salió a la calle
Sentada en la plaza abrió SU libro de poemas
Cuando pasé y la miré
cruzó las piernas tímidamente,
para que no sea tan evidente,
la sonrisa complaciente
de su sexo.


ENCARGO

Una hormiga quedó aplastada
-accidentalmente-
entre mi mano derecha
y la saliente del balcón
entre la búsqueda de mi último vuelo
y la redención contundente de la baranda.

Se desacelera mi respiración cuando
en mi palma se hace corpórea la agonía
el vértigo , el abismo...
Hey, Hormiga!
Cuando llegues a ESE lugar donde
mi abuela me espera
dile
que no se impaciente
que ya encontré el rastro,
Dile que voy en camino
por el atajo que señalan los amores ingratos.
Ahí voy
que voy..
que no es fácil mantener el equilibrio
cuando el canto de los pájaros ya no hace contrapeso
Ahora cuando
es la cornisa
la que se
estre
cha
y es el vacío impaciente el que se ensancha.



LA TANGA DE LA BANDA

No he de callar, por más que con el dedo
Ya tocando la boca, o ya la frente
Silencio avises, o amenaces miedo
(Francisco Quevedo)


Hoy ha ganado Boca y la alegría es abundante en las calles argentinas
Yo también estoy contenta,
en la bombonera de mis sábanas daré vueltas olímpicas
Te espero, mi bostero querido
Que no me quejo de tus domingos
boquiabierto, mirada de cristal líquido de puro Futbol de Primera
Espero ansiosa tu pasión futbolera
Que no me quejo de tus sábados de picaditos con los muchachos del barrio
Si aguardo el espectáculo de tus piernas poderosas
Encajadas en esos pantaloncitos de tela liviana

Venite con la voz enmudecida
embebida en la euforia de los estribillos de la 12

Me gustas cuando callas…
Parece que tus ojos se hubieran volado…

Venite pronto y tira por el balcón los papelitos
en los que escribí versos de amor en posición adelantada
Venite , querido, con tus ojos sin metáforas
Ojos de azabache de cristal negro
que te daré uvas moscatel en mi prado
cuando roces con tu hocico mis florecillas rosas, celestes y gualdas

Ay! Que doradas son las noches azules
Que azulados tus vellos dorados!
Mi boca será tu Boca. Los goles de pasión mi revancha.
Cuando me agache a comer el maíz que desparramaste en la cama
me arranques mi tanguita rojiblanca con los dientes,
me tomes de la cadera con fuerza
y, con la poca voz que te quede, me digas:
-“vení, gallinita linda, que ahora te toca a vos”


SOLO HOJAS

Hoy no he podido recordar ni tu nombre
los días se pueblan de hojas
de ojos
de ojos sin labios
de ojos en puro silencio

de hojas doradas y crujientes
de hojas en blanco
de hojas abolladas
como piedras
como rocas
cargadas en la espalda.
andré cruchaga - poeta de oración solar - chalatenango - el salvador

























Días con altares descoloridos


Hay días donde los teléfonos no sirven para las emociones.
No hay redención en estos meses para el fantasma que soy.
En los altares se respiran jardines descoloridos: Salmos
De vieja data, alianzas que a la luz del Evangelio parecen
Irrespirables; —Tanta humedad no redime mi saliva; tanta
Estío quema el lecho, los nidos y la transpiración.
En el trajín el hálito desvela naufragios.
Al pie de los Santos mi sangre rebalsa de cruces:
En el escombro de la respiración no hay balsas fenicias.
(Ella, la de siempre, quizá pueda descifrar los arcanos,
Las horas cristianas y prudentes de la almohada,
Tender las cobijas con inocentes manos,
Abrir las ventanas y angelizar el tiempo,
Confiar en la unanimidad omnipresente del pan,
Tranzar con los manuscritos de la mirra,
Enhebrar la premoción como una orfebre de audaces tallos
Y respiraciones, de densidades comestibles.
Ella, la de siempre, no camina sobre las colillas del calendario,
Ni le son ilegibles los espejos,
Ni hay ceniza en el entrecejo audible del eco,
Ni des-ala las palabras de la ausencia,
Ni anilla pañuelos en su portento:
Es como un lirio de alacenas resguardadas, pero hila mis trajines
Sin alivio todas las semanas. Nada hay sobre la mesa:
En mi boca el fermento no se hace adviento.
El frío arrodilla mi sed, y se esfuma del ala del imaginario.
En las paredes lo inerme necesita auxilio:
Sus senos bien pueden ser lámparas confidentes,
Sumas en este coro cíclico del tiempo enfundado en postigos.
Ella, la de siempre, es río de enfundada música —y, aunque
Tarda el agua en su cósmica travesía, presiento la alacena
Del invierno con su confesa eucaristía.)
He llegado a la abadía de la ceniza con su fragancia,
He mordido el destierro sin manteles;
Sin sosiegos trasegué el mar, las estelas prolijas de la espuma,
Las fumarolas en las sienes del camino,
Las sombras intrépidas de la aspiración,
El arca del tejado a propósito de la heredad, las enredaderas
Quemantes de la voluntad, la piedra suelta de la lejanía,
Y este querer olvidar el consabido grito de la embriaguez.
Sé a fin de cuentas que el día tiene altares descoloridos:
Ahí no hay tutelajes ni abluciones para salvar la ruina.
O este equipaje del follaje circular de medianoche.
Y, para mi propia liturgia, la lucidez se vuelve reja,
—No precisamente un peldaño de música samaritana,
No tren con recompensas, no suelo sin extravío de las venas,
No humeantes sílabas conservando las palabras,
Pero sí oscuros tragaluces en mi incandescencia interior,
Sí querellas del desvelo desabrigado —huesos presos
Por el estupor humano, oscuro rezo del silencio…

Barataria, 09.VIII.2009




Canto a la ceniza


puedo gritar, gritar hasta romper el techo…
FÉLIX DE AZÚA



En el tejado la luz del día transforma el polvo de las vestiduras.
Cada pájaro anda los sueños en las plumas.
Un día menos pensado las vocales respiran escaleras.
La lengua sube hasta los espacios de la cruz
En el jardín de la noche los árboles se visten de porcelana.
El viento arrebata los sombreros de los árboles.
Las orejas de las piedras crecen como raíces gigantes.
Los trenes cuelgan de los péndulos hasta desgastar su eco.
Las nubes grises siempre se convierten en el periódico
De todos los días, en la lágrima suelta sobre los cabellos.
Los niños que salen a la calle terminan siendo el sandwiche
De la violencia: —En el bolsillo ya no cabe el aire
De los anhelos, ni el blanco y negro de la impunidad.
Los espacios azules sólo se ven en los hoteles de cinco estrellas;
No en el petate donde bailan los piojos y las pulgas.
Alguien nos metió en la cabeza que el blanco es símbolo
De la paz y así, con el rostro también blanco nos cantan
El Himno a la Alegría. En seguida sangra el caballo de la muerte.
Hay cortejos fúnebres en el pensamiento:
¿Dónde encuentro manos y brazos sin heridas?
Jinetes de ponzoña maduran en el aliento; ahí los hisopos
Cabalgan como sepultureros, desenvueltos en huesos
Por las calles donde sólo cabe la noche como compañera.
Astillas de fuego lamen las alas.
Y así busco el chubasco de las semillas en la lluvia.
¿Hasta cuándo la noche será azor en medio de relámpagos?
—Los troncos de la respiración como muñones secos, los aleros
Evasivos de las lágrimas, la sal misma que lame las pupilas.
Desde siempre la sangre nace diariamente en el combate.
Quiero un melón de ternura en los nidos de la voz,
Y no el mal agüero, sombreado por guijarros y hojarasca.
Siempre me toca abrazar las palabras perdidas de medianoche.
—Y esa bufanda de brisa distinta a la risa.
En el follaje alrededor de los zapatos, caben peces ahogados.
Canto a la ceniza en esa flama que el carbón deshace.
Un portal de mortajas cubre las sombrillas del calendario.
Rígidas miradas alimentan los comejenes de los símbolos.
En los cementerios las mariposas elevan sus consignas.
¿En qué sitio puedo guarecer la blancura de mis uñas, o los lirios?
—cada vez la tierra se vuelve absurdo camino.
Las constelaciones destejen el último suspiro del día;
Mientras tanto los pájaros se pierden en el desierto de las palabras.
Los atrios del alba no resplandecen en el cielo.
Un día es menos cierto que la baba de las estatuas.
(Entre el estertor que me producen tus senos, entre las isla aceitosa
Que me refugia, camina el ojo y este grito de pájaro).
Ante los días y sus muros sin profecías de Jericó,
Alargo estas desgastadas puertas del suspiro…

Barataria, 08.IX.09




Ausencia



Las ausencias siempre tatúan la vigilia. Esa hoja seca, desbordada
De la noche. —Sobre el follaje el aliento alucinado de los meses.
El río de caballos que no es el mismo, los tropeles en las sienes,
Y esa distancia irremediable de la paz. Esa lluvia lenta, horadando
Las paredes de abobe, masticando la intemperie.
Es un poco velar mortajas esta espera. Es la plegaria del pabilo
Mortecino, duna encarnada en el silencio, palabra sin estribo.
A menudo me toca remover los huesos del alfabeto o las alas
Que descendieron a lápidas, o tragar el vapor ajado de los harapos.
(Ahora mismo tengo un puñado de sílabas tormentosas, y quién
Sabe si de guijarros pasen a ser polvo, ataúdes rotos, días comidos
Por la sal de la lágrima, lecho invadido por almohadas rancias.
Ahora mismo Leteo se apodera de los pájaros y de la noche y los nombres.
Después de todo queda la travesía por el fuego: exasperado paraíso
De demonios donde vos ni yo somos inocentes).
El extravío es tal que ya no tienen nudo los sentidos. —De hecho
El firmamento es una rama de ocote en plena combustión. El vértigo
Desfonda los orgasmos, el hocico del planeta se ha vuelto látigo.
Lo indecible pierde las crestas del tacto. La sangre traspasa, sin embargo,
Las noches de los embudos y los aluviones, el sol del sexo en el subsuelo.
A menudo —y aunque sea paradoja— en el espejismo uno recobra la cordura;
Al menos eso me pasa cuando la memoria piensa en las enredaderas,
En las persianas simulando escaleras, en las efigies inevitables
De la existencia. De pronto, tras la ráfaga supura la boca de lo ignoto.
O lo ignoto desteje esos hilos que se ocultan en el Universo.
El trasluz se hizo de andrajos. No sé si existe todavía extensión
Para la transparencia: —o para encontrar rostros bajo la lluvia,
O para alcanzar al viento, ahora, con los ojos recostados en el lecho de la almohada.
¿Dónde es menos adusta la distancia, cualquier distancia?
¿Dónde puedo encontrarte sin aldabas, sin puertas, sin paredes, con ventanas?
¿Dónde el miedo ha dejado de ser patrimonio, piedra en la boca?
—Algún lugar habrá menos frívolo que ciertas películas de Hollywood.
No sé si en los mataderos de semovivientes, en las cucharas soperas,
En las catedrales donde la memoria simula zapatos, en los jardines del eco,
O en la simple cobija que cubre la chispa del laberinto.
Nunca sé cuando los días son tan ciertos como el papel reciclable.
O los abrazos se hacen pepitas de aliento, o semillas del desvarío.
Aún así escarbo en las trampas de la fe. No en el niño de Atocha,
Ni en los Santos de la Santa Iglesia, ni el mapamundi del azar, ni en la espuma
Gastada por los dientes de las olas, ni en el nahual de mis ancestros.
Doy por cierta la hora visible de los poros: —El escombro copiado
A la brisa, la pesadilla de las tijeras en las pupilas y los poros y las sienes.
Doy por ciertas las jaulas y las máscaras, el porvenir genuflexo,
Doy por cierto, la alacena vacía —el espejo a oscuras de las sábanas
Sin cuerpos, las trampas del alfabeto en las tapicerías, y esta forma simple
De ser tras los pájaros atisbando fardos de vuelos.
Doy a lo imposible el único rostro que tengo: —el mediodía innumerable,
Y este recelo de perro agolpado en las aceras,
Y este bosque ensangrentado de letargos,
Y esta sustancia de mimbre con días oscuros,
Y este latido de amaranto en la cinta de mis zapatos…

Barataria, 29.VIII.2009



Crimen conjetural

Estoy cansado de estar muerto y ser.
JUAN EDUARDO CIRLOT



Una vez la monotonía se posa en el Universo, caen las begonias.
La desnudez del naufragio siempre es tensa comida para
Los amaneceres cuya virtual gestación desvanece las tormentas.
Las horas arden en el insomnio de la vida. Flores muertas
Las manos en el fuego, en cada recuerdo los cadáveres
Agonizantes, los espejos palpando la oscuridad de los estantes,
Las arañas como fotografías en las paredes.
A menudo los trenes olvidan las líneas del horizonte.
En mi camisa languidece el viaje de las nubes;
Hay jardines edificados por el espejismo de las pupilas:
—siempre es así la retórica del polvo, la escritura que recordamos
Ocasionalmente en las escaleras furtivas del aire.
La irrealidad tiene sentido en el antifaz de la hoguera:
Desde luego las mareas alteran el fluir de la historia.
Los peces miniatura enterrados en el pensamiento, las monedas
Amargas de la impunidad, la vida procaz de los zapatos.
Quiero hacer un circo con todas las estrellas colgadas de saetas,
Convertir en ceniza la melancolía de los relojes, vaciar todos
Los recuerdos, morder las estatuas que obstaculizan las aceras,
Detener la comedia de los banqueros y los políticos,
Acariciar a la niña que se volvió chimenea en mi tabaco.
(Cuando pienso en tu cuerpo, el búho me fusila con su mirada,
En el laberinto de la noche, adoro los erráticos prontuarios del musgo).
En lo inhóspito y los muros sólo hay silencio.—Asilos floreciendo
Lejos de casa, trenes, si acaso, en los tejidos de la lejanía.
Resulta un crimen a la inocencia perder la camisa por encima
De cualquier día de semana: la negación no resuelve los residuos
De las moscas, ni explica los golpes de lluvia en los objetos.
El pánico siempre está ahí como la ráfaga iluminando la noche.
El lenguaje está ahí con la salivación de la retórica.
En los puños del poder hay años de bilis: eso explica el plato vacío
En la mesa, los movimientos fracasados del Paraíso.
El lápiz hurga entre la pulsación de las paredes —tensados grafitos,
Fatigada superficie desplazándose a través de la comida.
(Toda tu lencería verde reverbera como pájaros en mis sienes;
Casi rural me parece la lluvia sobre los helechos,
Las venas queman la sartén de los sonidos; la espuela de los ecos,
Encabrita el manantial con sus relojes).
Sobre las columnas de la sed, la tortura soporta su pavor.
No hacen falta explicaciones más allá de las conferencias de prensa;
Tampoco importa desvanecerse en una taza de nitroglicerina.
Jamás volví a ver los peces de mi infancia, salvo en la memoria.
Mis ídolos dejaron de ser candidatos a premios mundiales por la paz;
Ahora son cadáveres o sudor en mi espalda.
No sé si es posible atravesar en tren el cáncer de las iglesias,
O refugiarse en ciertas aguas a fin de que ahí no lleguen los motines,
Ni uno sea despojado de ojos y sueños.
(Pienso en esta soledad sin hoteles, en esta ruralidad de mis pies,
En las sandías donde hay un corazón rojo, techado de soles negros.
Todo huele a un País en desuso. Los caminos, la ropa, las paredes.
¿Cuándo te veré desnuda sobre la claridad de esta respiración?
—Será sin duda, en una noche de cipreses).
Ahora, me quedo en un cementerio de ventanas. Sobre el cáncer
De los durmientes, los rieles consumen la última luz en el pañuelo.
La lluvia de la oscuridad abate las aceras: —la herida no espera
Clarividencias, ni la penumbra hace años de cristal.

Barataria, 20.VIII.2009




Extraño cielo el País de mis ojos




Debiera de una vez cerrar la puerta.
JOSÉ MARÍA FONOLLOSA



En las sienes arde el pájaro de la aurora en espiral de cierzo.
Toda la imagen del día trenza mariposas; la luz entre campanas,
Crece junto a los cascos del arco iris, el asombro oficia
Rompeolas en las pupilas, los niños como las ventanas desvanecen
Las sombras ajadas del desvelo. Ese desvelo que no cabe
En los papeles ni en la caligrafía. El tiempo nos gana el olvido.
O por lo menos nos va acercando a los domingos de la muerte.
La respiración hace volar los sueños: o por lo menos hace
Que los ojos se planten en otro lecho; —Ese es el oficio
De las luciérnagas en invierno, las estrellas de la noche se hunden
En las esquinas de las ventanas, o en la cresta de las olas,
O en los cabellos desolados de la breña, o en este hastío sin periódicos.
O en este grito de ceniza sobre el mármol, absurda prueba
Del horror en mis huesos. (Ando entre el murmullo de tantas bocas
Sin sentido. Fatigadas sombras, acaso, de la extrañeza de estar
En un paisaje parecido a los muros, a la mujer de mis antiguas
Respiraciones, a la ciudad que siempre me despide con cicatrices
En las manos, a esa flor que musitó en mi pecho largas noches).
¿Qué son los muelles, los barcos, los trenes, al borde del caos?
—Son nombres en la caldera del poema. Relámpagos en la súbita
Conquista, gastada arcilla en la desnudez en vasijas de tinta.
¿Qué es la adversidad de los cuchillos en la garganta, la hora cero
En la alcoba de los eruditos, los espejos del vecindario?
—La cárcel librando lágrimas en la penumbra. La soledad de un libro
Sin espadas, la muchacha que se abruma en un diccionario
Buscando sólo palabras felices. La realidad arbitraria de la autenticidad.
Uno se afana en buscar la luz de los meteoros —Nunca esa luz llega
Sino en los desaciertos que la vida a diario nos prodiga.
Me pregunto qué pasara cuando muera por completo el amor
O la esperanza, o la pantomima de estas peluquerías del siglo 21.
El juego de vivir empieza por cierta abnegación a las caricaturas.
(Aquella muchacha nunca contestó mis poemas. Supongo que es
Fina y delicada como un hotel de 100 estrellas. Ignora que un poema
Es como el ojo en un espejo; —la veo reverdecer, sin embargo
En la noche, entre el aire pobre y la inmensidad de mi Esperanza.
Si algo sirve de alivio es que todavía le escribo poemas)…
Al fondo del sigilo, las pupilas difusas de los espejos,
A veces la penuria en un fardo de fatiga: la continua fuga junto
Al ojo, el cielo de las palabras sin paraguas, la muchedumbre
Embotellada en la neblina, la sed hacia la piedra.
Es todo lo que puedo decir después de fumar cavernas.
—Ligeramente los relámpagos se tornan estiércol. Ahora
Me devoran flautistas de casi tres mil años. Los sombreros
Saben a oscuridad; vos, a ese monólogo que repite la memoria.
¿Hilarás los días pintados en mis cuadernos rotos, manchados
Por la lluvia, desgarrados en su instante de espinas?
—La noche es redonda como la moneda de las constelaciones;
Los días refuerzan las estatuas erigidas —puertas dicen algunos
Para festejar la memoria; llaves, quizá para otros, aposentos
Del sexo sumergido en el mentón o en la curvada humedad
De los colchones. Lo cierto es que en mis manos, descubro no sólo
El fuego, sino este derruido anaquel del alba…
Y así, todavía, sigo sangrando como un escolar frente a la lección
De un adusto mentor sin un matizado barco de imágenes.

Barataria, 03.IX.2009




Mar a fondo




Los que vestimos cuerpos como trajes envejecidosa quienes basta el hurto o la limosna de una migaja que es todo el pan y la única hostiahemos llegado al litoral de los siglos que pesan sobre nuestros corazones angustiados,
SALVADOR NOVO




Mar a fondo la noche total de mis sentidos. La cama en el rostro,
El pecho apuntalado por tiestos de Calipso, el andar humedecido
Por los días, la imagen carnal, sin limites en la habitación.
La asfixia casi toca los huesos. La finitud de las certezas
Arrancada a ciertas ambigüedades, la liturgia del aire en los párpados,
—A veces la luz desfallece en los jardines, la profundidad ahoga
Las parábolas; gotea la herida instantáneas de párpados.
¿Hacia qué fondos la ceguera hace sus manufacturas? —¿Hacia
Qué calendarios la mesa coagula la comida, esas endurecidas
Palabras del grito? Los ojos giran, ligeros, alrededor de los objetos.
Aguas sombrías llenan el costado sacramental de la ráfaga.
Soy un comensal en el delantal del musgo. Braceo en el coral
De ciertos peces, en el apogeo de esa extraña luz, mundo agrietado
De flautas. Cada paisaje arde en los caracoles. Cada rastro
Es un corazón fermentado en la común trama de los espejos.
Hay crímenes al otro lado del sueño: —perros solares tendidos
En el alba, desnudos amantes que se alejan al desvanecer
La conciencia en las fotografías. En el ojo se instala el frío de la impunidad.
Los abuelos condenados a la desesperación, la anatomía crítica
De los clavos, el viejo tormento de los inviernos estacionales.
La Patria y el amor nunca llegan cuando se lloran. Nunca una guitarra
Revive los ojos, los pájaros repetidos que se alzan en la tarde.
(Para qué los brazos si no sirven para asir el olor a los vestidos;
A menudo el huracán lame los relojes donde el respiro caduca. En el atril
Del paladar no cabe el invierno con todo su alfabeto, pero sí,
Los rincones del sigilo, el desvelo del suspiro en el arco iris)…
En este mar a fondo hay noches y sed. Hay miseria y tortura.
—Siempre este País insepulto traicionó mis sueños. El desdén, la traición
Son permanentes: ¿Dónde estás mientras agonizo? ¿Dónde te encuentro
Sin ver sepulturas, con una pizca de zumbidos, agonizante
En la necesidad de los ovarios, con un frasco de esperanza y sin barbitúricos?
No sé a fin de cuentas dónde te encuentras. No sé del vestido tornado
En fortaleza, ni en quién reclinas tu arquitectura.
Frente al ansia y el despojo renace el olvido y la estridencia de los muertos.
Hay días donde la lágrima resurge con ímpetu. Hay días donde la miel
Es un viejo litoral de acantilados, obsceno lazo de ahogos.
Sucede que las falacias se abren en trozos de pan. No en feliz asombro.
Los días son más ciertos cuando punzan la quejumbre.
Cuando la herida se llena de clamores, y el llanto es un retrato
De crisantemos. (Y aunque la paradoja sea un poco afortunada,
La oscuridad alcanza la legibilidad de los dientes, la degradación
Exacta de las vísceras, y el antiguo submundo de las ventanas en los ojos.
A menudo es la retórica la que se encarga de los simulacros. Por lo demás,
Conozco el retruécano de los discursos y el disparo a la racionalidad).
Nunca me dices nada de esta tortura que depreda los cuadernos del día.
Nunca estás aquí conmigo soportando la baba de las puertas cerradas,
La herrumbre sin tregua de la descomposición,
Los árboles cortados donde grazna el horizonte, las víctimas ahogadas
En las cloacas y esa mañana donde decapito mi esperanza.
El mundo nos arrastra con su puñal desorbitado hacia espacios
Donde los jardines se disecan…

Barataria, 27.VIII.2009



André Cruchaga, Nació en Chalatenango, El Salvador, 1957. Tiene una licenciatura en Ciencias de la Educación. Además de profesor de humanidades, ha desempeñado la función de docente en Educación Básica y Superior. Parte de su obra poética ha sido traducida al francés por Jean Dif, Danièlle Trottier y Valèrie St-Germain. Estas últimas, el libro antológico: “El fuego atrás de la ventana” (Le feu derrière la fenêtre) y Viajar de la ceniza. La poeta María Eugenia Lizeaga, por su parte, ha traducido el libro “Oscuridad sin fecha” al Idioma vasco (Euskera); y poemas sueltos, al holandés por Michel Krott. Jurado de Poesía de la XVI Bienal Literaria "José Antonio Ramos Sucre", Venezuela, junio de 2007. Buena parte de su obra se encuentra publicada en diferentes revistas electrónicas de Argentina, Chile, España, Grecia, Estados Unidos, Colombia, México, Perú, Italia, Holanda.
gabriel impaglione - poeta de palabra en lucha - morón - buenos aires - reside en cerdeña - italia

























Che aquí allá
¿quién habrá de juntarte otra vez?
- Juan Gelman

He visto tu boca
multiplicada en la caravana de los libres
en las mesas compartidas de las bibliotecas
y tus pies en el sendero de los surcos urgentes.
He visto tu brazo fértil tensar el futuro aquí, allá
y tu brazo de agua alargarse a todos los hombres de la tierra.
Y tus ojos en la cerrada noche, en la noche
violenta de las injusticias.
He visto en el centro del día tu corazón al galope
un palmo de tu piel
componer la cicatriz del compañero.
He visto debajo de las camisas gastadas de abrazar luz
tus pulmones cansados
y en las orillas de todos los rumbos
las flores silvestres de tu silbo.
Y en cada niño tu sonrisa desafiando la muerte
y tus manos trepadas a la herramienta, al cielo
en llamas, al viento ingobernable, a las campanas.
He visto
en cada uno de nosotros
un gesto tuyo que nos hermana
la ternura que nos templa.

Quién casa por casa llamará a componerte
en la hora infinita?


--------------


No es la voluntad
de proa
ese tesón
de abrirle surco
a la vastedad
es
cómo decirlo
... una delicada
minuciosa
intención
de no dejar nada
librado al orden.


--------------


Adolescencia

Que fue de aquel que sólo veía
la página en blanco de los días?
Apenas balbuceaba territorios
inexactos trazando palabras
inconclusas
estridentes
en su ilusión de grito.
Aquel que se sabía
todopoderoso
como un pequeño dios de barrio.

---------------


Asaltaron la casa y el día, fragmentado
acabó como un hombre roto en la vereda.

Asi han comenzado las horas del fuego
y en el vértigo de las llamas se quema
el tiempo y sus razones.

Nada será igual, la muerte ha establecido
un límite preciso entre memoria y miedo,
no habrá de ser en vano el luto,
no será inútil la rabia contenida.

Vendrán otras hogueras para izar el canto
y el canto que será un viento violento
encenderá la noche de un extremo al otro
de la tierra.

Allí arderán solapas sotanas y garrotes
lenguas falsos ídolos medallas billeteras.
Será el fuego del pueblo alba nueva.

Entrará en la casa aire puro, la música
de los almuerzos, el rumor de las máquinas
la risa de los niños que en los patios
no temerán al monstruo armado.

Honduras brillará constelada
en su altura infinita.


------------


No se trata de la hecatombe universal,
un maremoto, por ejemplo, de polo a polo,
cierto viento de carbón, como la noche
avanzando
terminante.

Hay cotidianos fin del mundo, pequeños
gigantes ignorados fines absolutos.

La bomba que arranca
el alma de la carne
rota.
La casa derribada,
el surco envenenado.
Palabras decapitadas
por el filo de un billete.

No será la tierra
desovillándose
como bestia fantástica,
abriéndose el vientre
de un tajo feroz.

Será el hábito cruel de la indiferencia,
tanto azufre y hoguera
que a veces parece
no ser demasiado.

Como un largo día de siglos
donde nadie jamás
llame a ninguna puerta,
donde el aquí y el ahora
ya no importe.

--------------

Sobre la ceguera

Qué el viento quieto en la veleta,
la aurora en un ángulo oscuro,
una palabra
que se retuerce en las manos.

El silencio clava por la espalda
su filo de hielo
y ríe cuesta arriba
la calle que baja con todos sus muertos.

Allá en la cima hay una guerra.
Violentas humaredas violetas.
No es día ni es noche, es guerra.

En la dulce llanura elegantes escribas
persiguen mariposas con sus plumas
de cazar metáfora.

De matar metáfora.

--salvo honrosas excepciones, Poetas
verso en ristre, que guardo en la memoria
en defensa propia —


-------------------


Qué la patria?
El sudor inútil que regresa de un andamio desvencijado?
Un águila guerrera?

Qué la patria?
Los hijos frente al altomuro del futuronoexiste?
Cada excelencia con discurso?
Los embozados picaneros embotados?

Qué la patria?
Los huesos apaleados de la historia?
Los jamases diarios?
La Society Rural?

Qué la patria?
Los barcos, las fronteras, azulunala?
Los bancos las bancas los bingos la bamba?
Cada día triste de caminar descalzo?
Los superdinosaurios de la patagonia?
Las sillas, las casillas, los casilleros de la polítiquería?

Qué la patria?
El gatillo fácil, laguitafácil, la picanafácil,
los pecados los pescados los pesados las pisadas
los pasados errores, las posadas del pecado?

los suelditos de votameonocomés?

Los colectivos llenos de los actos, los colectivos llenos
de andarse de casa, los trenes blancos, llenos de esosnegritos?

Las misas en medio de la peste la peste en la misa la misa
de la peste las pestes en la misa?
O las mesas donde boquean las masas las musas y las mozas?
Qué la patria?

La esma, el sie, la cgt, el pen, la afa, el dni, los hdep,
los gauchos de luxe 4X4, la Sojera Company?
Los descamisados con secretaria privada fulltime?
Altaenelcielo?

Choclo locro polo coso con toco non probo
los pocos chorros con todo?

Los churros el mate la lópez pereyra?
Qué la patria?

Puertomadero?

Los patroncitos de las comunas? Los sindicalistas
de la patronal, los patrones de los padrones, los padrinos
en sus padrenuestros del todoesnuestro y nuestronomás?

Una sandía en el arroyito mientras se fritan las mojarritas?

Qué la patria?
Los elegantes del nometoquenelbolsillo?
Las estatuas de las plazas, las playas empetroladas
o las ojeras disimuladas en las manos en la cara
de quien busca y no encuentra una gota de aire una gota
de agua una gota de trabajo o día posible?

Qué la patria?
Los imbéciles delatv? La tvimbécil? Esa máquina imbécil
de clonar imbéciles? Los imbéciles dueños de la tvimbécil?

El Bronce que sonríe junando bajo el ala del sombrero?
Malena canta el tango?
Caminito? San Telmo? La quinta de Olivos? Villa Socorro?
El sol del 25 viene asomando?

Qué la patria?
El Hotel de Inmigrantes?
La trágica Patagonia?
La Forestal, la ingestión de Roca, La Mansión Seré?
Los fusilamientos de José León Suárez?
El bombardeo de Plaza de Mayo?
Los descamisados o los camisas negras?
El déme dos o los dos feroces orejudos,
el petiso y el cipayo?
La revolución del Parque?

Qué la patria?
Anclao en Paris?
La felicidad ja ja ja ja?
Co-mu-ni-ca-do- nú- me-ro- u-no?
Los monseñores de los campos de exterminio?

Como no cobro no tomo no como voto sobro.

Qué la patria?
Baleros, bolitas, boludos, boleadoras?
Borceguíes,busecas, bagayos, bodrios y bajones?

El por-algo-será?
O juremos con gloria morir?
Los pequebúes los yupis, la gilada de la City?

Hubo un tiempo que fue hermoso?
Las ollas se machucaban en los griteríos
y corrían espantadas hienas, gusanos
monos con carnet, las especies parásitas
o los parásitos especiales.

Todos corrían a sus cavernas y desde allí
miraban el gentío del quesevayantodos
viento que parecía trueno fundando el mundo.
Fundiéndolo y refundándolo. Fundiéndose.

Qué la patria?
El lastre de-no-poder con nosotros mismos?

Otra vez los todos que debieron irse
son la patria?

Qué la patria?
Los eslabones perdidos caminan
por el salón de los pasos perdidos?

Dónde está el futuro?
Más adelante? En esta o aquella dirección?
Detrás de un árbol jugando a las escondidas
con nosotros niños
de “un pais jardín de infantes”?

Qué la patria?

Sólo todos los pocos cosos con oro?

Cada mañana a trabajar, sal, santa paz,
a casa, calma, pantalla banana, hasta mañana?
Qué la patria?

“libros no, alpargatas si”?
La patria es la Casa de Gobierno?

Los viáticos especiales y los fondos reservados?
Los fondos a la izquierda?
La derecha omnipresente, aquella
del somos derechos y humanos?
Qué La patria?

El jardín de la República con tirano a sueldo?
El Gran Buenos Aires de la cosa nostra?

Bombo, loco, bombo con los monchos, bombo?
La santa máscara, plata plata a la santa máscara?
No nos preocupemos que los goles ya van a venir?

Qué la patria?
La frustración que trepa el día en su enredadera
contaminada, los pibes invirtiendo la vida recién
estrenada por las avenidas de la limosna?

El fosforecente cardumen que no sabe
qué cosa es la patria pero le prende velas
la discursea, enumera, la blande y bastardea
en defensa del american life que debe ser la patria?

Los que se cambiaron de vereda porqué
por una moneda baila el mono?
Los arrepentidos de haber vivido?
Los que en aquella loca juventud fueron comunistas?
Los que del Monte evolucionaron a la City?

Qué la patria?

Caritaspintadas, boquitaspintadas, peligro, recien pintado?
Dulcineas que acuchillan a Marat, blancanieves
oficiales demorando la juventud en un pozo negro?
Changuitos con la gorrita de los chicagobulls?
Las remeritas con la imagen del Che en los shoppings?

Qué la patria?

Los ricos dicen la lucha de clases es cosa del pasado
y los pobres asienten, si Don, tiene razón?
Y tras cartón, más explotación.

El discurso progresista de los congresistas
que viven en los country?
Los poetas sagrados que cantan a los gatos
de la primera dama?

Un silencio infinito que llega desde el ángulo
sombrío del nomeacuerdo?

Los himnos latentes en las rosas, las rosas
marchando hacia el día, el día que se abre
como un pan, el pan que hará justicia?

Cuándo la patria?

--------------

Datos personales:

Gabriel Impaglione, Morón- Buenos Aires- 1958. poeta, periodista. Dirige la revista de poesía y literaturas "Isla Negra". Reside en Italia.
Sus últimas publicaciones:
Otras explicaciones, poesía- 0111 edizioni, Italia, 2008.
Medanales, crónicas y desmemorias, narrativa, Eco Ediciones, Buenos aires, 2009.

juan lópez - poeta del nihilismo - mendoza - región de cuyo - argentina




















vidente

veo papeles
veo papeles que además son billetes
veo manos
veo manos y brazos
brazos y manos de mujeres y de niños
no veo brazos de hombres ni de ancianos es extraño
veo sangre
sangre seca
oscura
veo el viento
el viento que arrastra papeles billetes
manos
brazos
el viento que arrastra
dispersa borra del mapa
la sangre
la sangre seca.


Poemas (Mendoza, Ediciones Simples, 1999).

1

si hubiera direcciones
flechas marcadas
tontos avisos
esto no sería
ni siquiera
un abismo
no se podría caer
no habría caminos truncos
grietas
ni sogas al cuello
ni hombres
perdidos



2

las almas de los niños descalzos
la voz de un pájaro
lo que piensan los hombres solos
el calor de las piedras
la tierra seca en las manos
los trenes que quedan
lo que sueñan las mujeres solas
las bicis desinfladas de mi barrio
la foto de los padres
la furia de los alumnos
la última mamadera
lo que duelen las ampollas
el pellejo de los seres tristes
las teorías
las prácticas
la seriedad de los animales
el filo del amor
los huevos fritos
la tele apagada
lo que hace ese policía sin testigos
la distancia entre los planetas
la sangre de los bebés sin nombre
los sueños luminosos de los ciegos
los autos de las chacaritas
lo que no se dicen los amigos
las tortas de cumpleaños
los ataúdes
los animales de circo
las llaves perdidas
«nuestros paisanos los indios»
los papeleros de las oficinas
el llanto de las máscaras
los hijos del vacío
las autopistas de los que huyen
la tormenta en el campo
los frascos de tranquilizantes
los hombres corcho
lo que somos en medio del odio
las calles de tierra
lo que hemos dicho y lo que no diremos
el tiempo que nos queda
la palabra fin al final de una historia



3

el estado de comodidad
produce desviaciones al alma
la prolongada falta de vértigo
desmantela la agudeza
bloquea el sentido del amor
y el olvido se filtra
y permanece
los deseos de poder aumentan
y la mezquindad invade
peligrosamente
todo

6

lo importante es sufrir
lo que se sufre se conoce
el que sufre se conoce
se acerca a sí mismo
deja de ser
un feliz
idiota



7

soltame el cuello
de a poco
o como te guste
siempre y cuando
no te parezca mal
dejarme
respirar



9

no me parece gracioso
nada de lo que aparece
no me parece interesante
no me parece bello
no me parece útil
no deseo nada de lo que ofrecen
no me parece mucho ni poco ni suficiente
ni oportuno
no me parece un estímulo
ni un obstáculo
ni un acierto
no me parece la salvación
ni la tranquilidad
ni el futuro



14

vivir para uno mismo
es como tragarse la lengua


15

vos sabés
mueren muchos niños
en este mundo
semejante a un relato biológico
donde no prosperan
los más débiles



35

y otra vez llegaron
y dijeron
el camino es hacia allá
y todos fuimos
hacia allá



41

respirar sin miedo
bajo la noche
sacar la cabeza del agua
como un reptil prohibido



49

el hombre despertó feliz
había soñado
que encontraba
trabajo


53

pensamos muy distinto
vivimos diferente
estamos más o menos equivocados
a veces festejamos
a veces nos ponemos tristes
pero hace tiempo que venimos fracasando en secreto
respondiendo bien a preguntas tontas
aprovechando las ofertas
(fracasar es ser siempre el mismo
integrarse en un sistema de mentiras
comprar objetos
para ver cómo no cambian
hasta que se rompen)
cada tanto volvemos a cometer el mismo error
(eso forma parte de nuestra falta de recursos
de nuestro ingenio plano)
hemos soñado demasiado y estamos perdidos
nos explicamos casi todo
casi todo el tiempo
(o lo intentamos)
y seguimos tirando respuestas contra la pared
de la conciencia rota
para poder dormir
(o el sueño nos borra
hasta despertar)



54

el poeta tímido
mutará
en poeta anarco
los que venden noticias
morirán
de soledad
el albañil hormiga
bajará los brazos
y alzará a un niño
las amas de casa y los curas
perderán la costumbre
de rezar y esperar
los supermercados habrán desaparecido
y eso será una bendición
las armas
no imagino qué destino podrán tener
que no sea matar
las estrellas del deporte
cobrarán sueldos básicos
y jugarán mejor
los ricos seguirán dando
vergüenza
y el amor
eso sí
seguirá siendo
el último
refugio

sábado, julio 04, 2009


alfredo jorge maxit /poeta de palabras inaugurales /colón /entre ríos / argentina















Poemas de cada uno de sus libros y dos poemas inéditos


LAS VENTAJAS DEL BÍPEDO

Hace cosa de cuatro
a siete millones de años
alzaron del suelo
los ancestros.
La sabana ecuatorial
del África promovía
la posición erecta.

Un bípedo bien puede
respirar más aire
proveerse de víveres
agrandar el cerebro
multiplicar
arma por arma.

Un cuadrúpedo, en cambio,
anda demasiado cerca
de la muerte.

(De: Entreluces, 1996.)



CLASE DE LENGUA


No se sabe muy bien qué fue primero.
Si el ¡ay!, el ¡oh! - dolor, asombro -,
el verbo que es acción - subir, comer -
o el sustantivo cosa: árbol, fruto.
Sí, que vino después el adjetivo
a sumar precisión y matiz:
alto sol, débil lluvia, luna llena.
Y que fue anteayer, aquí, en algún
lugar del fiel planeta azul,
entre las circunstancias del adverbio.
La conjunción unió hombre y mujer,
piedra y zorzal y la preposición - en:
rosa con espinas -, subordinando
al término, protegió a la flor.
Prodigio de la lengua y del habla
que nos devino el ser a ti, a mí,
a ella, a él, al ello,
a nosotros,
frágiles pronombres.


(De: De Lengua y Literatura
Y Poemas de aquí y ahora, 2001.)




CIELOS ROTOS

Ahora el cielo está tan cerca
que rompe de luz por la ventana.
Pasarán como ahora pasan
los autos debajo del otoño
y volverán las horas a encontrarse
con los puños cerrados
en las cortadas de los titulares
o sin gana ninguna
de componer la intimidad
de los espejos.


(De: Con las palabras, 2005.)



EMPECINAMIENTO
Vivir es mediar con las distancias.

Siempre hay un intento de la mano o el ojo
por retener las espumas, la brisa,
la salutación colibrí sobre la rosa,
el porvenir del cántaro que rompe.
Siempre hay un empecinamiento Sísifo
que compensa el sudor, cuando regresa,
con resquicios de arena entre los dedos.
Siempre. Un empecinamiento más.
Acto fallido. Adverbial mediación
que nos protege.


(De: Des/habitaciones, 2006)



GÉNESIS


Adán sueña una costilla
cuyo nombre ignora.
Eva sueña que una ráfaga
en un cuerpo la incrusta.
Tampoco ella sabe cómo
se nombra lo que sueña.
Cada uno sueña que los dos
están frente a un espejo.
Cada uno sólo al otro ve,
solo.


(De: Sombras de luz, 2007)



MEDIDAS

Mide el hombre las cosas
pero no es la medida.
Año llama a la vuelta azul
de la esfera prendada del sol.
En otro tiempo juntaba lunas,
crecidas de río, lluvias redondas.
¿Qué circuitos nombrará
bajo el cielo universo?
Más allá de la esfinge futura
de las migraciones, lágrimas
y risas circularán el rostro
de Adán desterrado.


(De: En tránsito, 2008)



REGRESO

Odiseo tal vez fuera el hombre,
aunque a su barca no subieran
las sirenas del sueño. O fuera
tal vez, el anónimo Hijo
de la azarosa prodigalidad
de los días. Acaso no lo aguarde
Penélope o el Padre, ni deje
Telémacos o no tenga un hermano
que reclame un cordero. Vuelto él,
Anteo minúsculo, de las manos
de Heracles sin gloria, a los brazos
de Gea bajo el árbol
del Cielo.

(Colón, noviembre 2008. Inédito.)



RITO

Sobre la yerba, el agua. Una mano
sostiene, la otra vuelca la misma sed
que el cielo vuelve a las fuentes.
Mojado o no mojado el trompo,
solariano rota.
Sobre la yerba, el agua. Una mano
invisible tras el rito.


(Colón, febrero 2009. Inédito.)

raquel gonzález / poeta de la seducción / distrito federal / méxico



























DEL LIBRO HÁBITO DE CALOR.

1



Seduce mis oídos
y pervertirás mi cuerpo.




2



Se abre la noche
cuando entras
a despertar mis piernas.





3



De día me sueño con tu cuerpo
de noche me acuesto con tu sombra.

Desde que mi piel nació en tus manos
tuvo demasiada edad.




4

Te guardo para después.

Tu piel al alcance de mi mano;
el peligro busco entre tus muslos
y el hambre de siempre
en la batalla por la muerte pequeña.

Cada vez que te busque
oblígame la vida.




5



No soy quien se amolda a ti.

Es la soledad que construye mi cuerpo en tu espacio.






6



Me pediste el secreto
y examino mi cuerpo
por si se ve la herida
para cubrirla.

No encuentro ningún rincón transitado
ninguna huella de tu saliva.

Tal vez
no te detuviste lo suficiente.




7



¿Cómo puedo tomar mi voluntad
si sigues trazando mi cuerpo?


8

Te has perdido
y no sé dónde buscarte;
es como si por tenerte una sola vez
te hubiera tragado mi cuerpo.







DEL LIBRO SendEros



1

Sé de la caricia
que anhelas y callas.

Ya basta,
desabróchate la piel.




2


Juguemos a ser niños

oye mi plegaria

penétrame cantando.





3


En la piedad de la noche
nuestras aguas sin cauce
buscan

algún cuerpo.



4



En mi ofrenda
hundieron su cruz
tus manos.

Devora
lo que queda de mí.



5



El prodigio de tu aliento

enfurece las bestias

que abren mi piel.



6



Por haber viajado en tu piel
tiene mi cuerpo su merecido.



7


Debajo de tu lengua
el furor de cualquier noche
la humedad

algún miedo.

Estuve a punto de quererte siempre.



8




Boca sedienta

Entre las piernas
fuente que sacia.

miércoles, mayo 20, 2009


diana poblet/ poeta, traficante de palabras/buenos aires/argentina
























Prontuario


la que amó sin el hasta
y lloró en la calle
desmedida
sin pausa
desquiciada
desierta

habitó bosques
acicaló silencios
aguardó sin fundamento
escribió como subterfugio
rezó al dios árbol
despellejó su alma

se negó a la muerte
nostálgica
montaraz
rebelde
india por opción
comarca sin dueños

que parte sin despedirse
y no acude a funerales
por no existir
palabra
ni abrazo
que calme esa ausencia

la que te ama
sin el hasta:

Yo.




Simbiosis

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.
Odysseus Elytis


Ahora que la pasión techó el mar
lo bravío del oleaje remuerde en la palabra anzuelo
clama y contempla cuántos pueblan este grito
la procesión fantasmal que gatilló la ausencia de Alejandra
grita presente desde un epígrafe de Juarroz
me retiene en Temuco con un verso de Neruda
hace el amor volando a lo Girondo
deja sin oxígeno en el intento por recitar a Orozco
cabalga con los mismos enemigos que Dalton
desespera y talla en el sílex de Cortázar
abruma a la salida del colegio de Santoro
aquella tarde divina de octubre cuando Alfonsina se volvió mar


Soy
la respuesta a un tiempo de marejadas
que buscó Desaparecidos con Gelman
con tácticas y estrategias de Benedetti
enciende fósforos en algunas astillas de Silsh,
cuando el vozarrón de Marcos Silber le pone pantalón largo al diminutivo,
Historia que arde en la memoria de Elena Cabrejas
la avenida que Andrea Sánchez Bozz cruzó con un taco roto
los incontables pulóveres de Jorge Estrella,
el alarido del pájaro que habita desde Graciela
lo bizarro que exuda Aldo Novelli
la bronca antiestética de Vedovaldi
el relámpago desenfreno que sostiene a Pablo Mora

Soy el insomnio militante de Cristina Castello
la nostalgia argentina made Impaglione
el bosque de abedules oculto en el catalán de Pere Bessó
la culpable de matar arañas sin cuestionar a Revagliatti
la biblioteca con nísperos de Gustavo
la pintura poética de Martinelli
la que aplaude la “tristeza delicada” de Edna Pozzi

Soy todos aquellos más nosotros
sumatoria de un dolor irrenunciable
porque este fue el tiempo que nos zarandeó sin esquives
aquí fuimos aprendices del birlibirloque
temblorosos manejadores de un fórmula 1 con destino incierto
que a veces sangró injusticias
embestimos con el gerundio gritando y en pelotas
con esta pasión que techó el mar libramos al poema
esa marejada de acantilados tan propia y tan ajena
la que conjugó mal los verbos de la ira
la que sedujo sin tul ni danza de vientre

ésta,
nuestra última palabra,
la que aún nos late sin Derecho ni amparo.



Niñez anónima


Otra vez ese dolor de bandera a media asta
en esta plaza de pochoclo y molinillos
en la desolación aburrida del subte
tu hambre ajeno se vanagloria
al lado de mi indiferencia
amputo mis ganas de hablarte
no me comprendas
ellos dirán:
el frío es porque viene el invierno
tu dolor no tiene medicina
tus mañanas llegaron muy tarde
tu escuela cerró por derrumbe
no aceptes mi vergüenza
que no te expliquen el asombro ni la calle
no acuses recibo de mi impotencia
que no te detengan estas,
mis palabras tembleques
este afán por arroparte un solo día
el cartel que contenga tu mirada de intemperies
tu soledad anciana de cuatro años
Aquí no leemos indigentes
aunque lleguen desde tu obcecado silencio
desde tu mano extendida en calendarios
desde tu rosita prensada en celofán
creo que es insoportable,
aunque tenga el color de la patria
este dolor de bandera a media asta.



Rosal


Encontré una espada
la enterré en el patio
mis hijos la regaron
una mañana
su perfume trepó mi ventana

extraña flor
de espinas metalizadas
y pétalos rojos.

Ellos creen invencible
a esta rosa
pura sangre.



Lo Inexplicable


Quería hablar sobre aquel día
cuando la playa era una esponja de arena
y los castillos aún eran posibles
cuando mirar el horizonte era abarcarlo
saboteando cormoranes desprovistos
obteniendo a cambio silencios quebrados
por la inconstancia del mar
todo bucólico y sin nubes
abundante bronceador y Cien años de soledad
disfrutar mi último verano
después la universidad y su tiranía temporal.

Alguien llegó corriendo y dijo que estabas muerto,
vos y todos mis amigos
los de la secundaria
mis amados pescadores de sueños
picaneados
quemados con cigarrillos
naturalmente muertos
de muerte natural
y el mar se puso rojo
y la playa fue una esponja de angustia
y los castillos ya no fueron
y el horizonte aún es inabarcable.

Quería hablar sobre aquel día
y su falseada bisagra histórica.
Tengo un frasco de luciérnagas
para iluminar la noche que llevo encima.



Declaración


Cuando sonreí
debí decir que te amaba
pero ocurrió todo aquello
casi graniza y al final fue sólo llovizna
cayó el muro que no era de Berlín
se derrumbó un murallón de silencio
un pájaro anidó en la estatua de Mariano Moreno
de tu mano brotó una pluma
tu boca abrió las compuertas del olvido
las bombas de Irak continuaron cayendo
los niños pedían monedas
crucé un gato no tan negro
una columna de piqueteros con banderas
y dos perros del baldío
perdí el 60 por incredulidad
tu banco insistía en solitario
el lustrabotas perfumó la tarde con betún
tu voz sugirió un no importa
mi palabra pulsó el silenciador
grotesca me atraganté con letras sin sonido
en ese momento no se movía ni una hoja
fue imperceptible la mirada empañada
ese limpiaparabrisas del ojo
y cuando apenas sonreí
debí decir que te amaba.



Sin otra alternativa


Sólo adentro de un poema de Cortázar
o en los atados de alcatraces pintados por Rivera
tal vez hasta en alguna Biblia con hojas de papel arroz
o en un vuelo repentino de flamencos hacia el noroeste
ante la verticalidad de la pregunta que acarree el sofoco de la pérdida y,
cuando tu espalda fuese el horizonte.
Sólo allí, aceptaría mi naufragio.



Parque Lezama


Rozar el espacio entre la nube y el ojo
incrustar esplendor en lo profundo
permanecer ajenos un sábado cualquiera,
habitarnos desde lo profundo
trepar la tarde desde viejos troncos
abandonarse en el instante sutil que posee la transparencia de la gota
amortajada la bestialidad del noticiero
sin que llegue a demoler la acidules de su palabra

libertario nuestro ojo raja los cielos, toma carrera
sin detenerse en los brotes del ramaje
empina la rugosidad de las tipas amarillas
cambia de árbol y embiste
repleto el asombro
secuestra todo el silencio de este banco
conecta al Universo sin redes ni telefónicas.

Soy, esa quietud sin nombre.



Tomar la palabra sin pinzas

A Cristina Castello, por Palestina


Desprovista de raso y cubierta de alpatacos
que no se detenga la que habla desde adentro
la que instala panfletos en el alma y supura el grito
que no se detenga.

Que sea Palabra corajuda, lumbre y malón
que no amaine su cultrum de ira callada
sólo el respeto por escudo y ahora libre,
que no se detenga.

Dejarlos al borde del abismo donde habiten buitres
que no puedan los insultos con tus corceles ni breteles
que se fuguen los hipócritas y permanezca la Memoria
que no se detenga.

Templada tu ira, borrón de papel, noche del universo
impotencia estaqueada en la pared de la tráquea
sin abismo ni lágrima, sin alaridos, sólo escribe,
que no se detenga.

Que ningún dios mutile tu grito por aquellos
que ya no pueden ni rezar.


viernes, abril 10, 2009


jorge ariel madrazo /poeta de palabras rituales /buenos aires /argentina



























Poemas inéditos - 2009


Ella baila en el tren subterráneo

Ella baila en el tren subterráneo
virgen en llamas
sagrado fuego ya no hay, ni
jaculatoria
elegía o
palio
ritual

Ella, la desangrada, palidece
ojos en blanco
Posmoderna Juana de Arco
no guía ella a nadie a la victoria por
la patria en peligro
la patria: minué de basurales
donde Tiresias devela su teta bisexual
y hay
leprosos con lacras por dedos

Ella agita en el subterráneo su cesta
de serpientes

sus niños: dientes dinamitados
bocas en llagas y
el pus
de la
inanición

Ella repta en el subterráneo
húmeda
parturienta
infinita

Sus niños brotan vello de hombre
el revólver brotan
con el que mañana han de matar


*

Si la paloma por halcón perseguida
Huye con energía y vértigo pasmosos
A través de tornados, kilómetros, nubes
Y al sentirse alcanzada
Igual que el “Barón Rojo” proyéctase hacia tierra
eludiendo la metralla enemiga

Así huyes de mí
Con grácil aleteo
A través de poemas, labios, ojos.
Y yo, ya casi un viejo
Y vos, siempre paloma
Y vos, siempre paloma
Y yo, de pronto, un viejo.



*

Ella toda en verde

Ella ilumina semillas
febriles misivas
Sobrevuela Ella un cercado de heliconias
Su vestido enrolla en muslos de polen y agapanto
Que me aprisionan cada noche manando clorofila
Golpes de sexo y fucsia rompiente cascada
Ella anhela compartir su alma su lecho de luciérnagas
Inventariadas por mí, hasta el alba, con obsesivo método
Me escribe Ella con abejas Canta Ella cocotales del agua
Vive Ella toda en verde Un gnomo es Ella de los bosques
Ella me escribe versos clorofílicos jamás
Sufrí tal deseo vegetal
Ella me escribe y sus senos frutecen
Ella me escribe con vértigo infinito
Es un picaflor jamás detiene sus alas su
ilusión, Ella escribe muy lejos de mí
Ella me escribe, me inventa, me redime
Igual que el picaflor redime el aire.

*

Gelmaniana

Atención, atención, yo gritaba atención
En lecho de hospital o en agua leve
Mientras caían ruiseñores al mundo
Con íntimo y terrible estampido de obuses
Y sin cesar sus alas enrrollaban las sábanas
Y sin cesar su silbo se deshacía solo

Atención, atención, yo gritaba atención
Porque ni mil mujeres podían saber tanto
Como aquella que abría el arco iris y
Lo partía en naranjas, amarillos, violetas,
En pueblos, cocodrilos, verdades lo partía
Y el hombrecito solo temblaba entre los astros

Atención, atención, él gritaba atención
Aguardando la fe ahogada en una esclusa
Y dijo la muchacha: “esas extrañas flores
Son ojos de poeta”, y él nunca olvidó el nombre
Parecido a esos labios, parecido a la muerte
Por lo cual y ante tanta alarma desatada

Atención, atención, él gritaba atención
Se lanzó por su grito al vértigo del tiempo
Como quien precipita la solución de bario
Como quien hierve sangre para hacer criaturas
Como quien ama y juega su vida en el intento.
Como quien ama y salva su vida en el intento.


*

Pensando en Pessoa

qué bella ha de estar Lisboa
bajo el sol que la desvela
pensé mientras sangraban
gaviotas degolladas
en la neblina añil

Eso me oi decir:
Qué bella ha de estar Lisboa
pero

¿por que Lisboa y no
Praga o Medellín o Islamabad?
Lisboa repetí
Lisboa

y
Pessoa
acarició su iguana
inexistente

se acodó en el alféizar
de mis invocaciones

dialogó conmigo
y con sus
otros yo


*


Sus manos

Tu mujer ríe en un salón distante.
Sus manos que se agitan llamándote
¿abrigan quizás el anhelo de volver
al cotidiano mundo?
El bajo mundo donde
las muertas cosas simulan ser
sustancia viva:

mesa cama silla
un ramo que se marchita en el rincón

Te interroga tu mujer sin palabras.
No sabes responderle. Cómo le dirías
de sus ojos que no pueden ya mirar
cómo asir su mano que estremece
el vacío, su mano
que no consigue
más aferrarte.

Esa mano que hoy es
iridiscente no mano pero
que fue tan manita ayer
tan lentísima ternura fue

para dar de comer a las palomas
en la boca.


*

El sol

no sabe de moral:
en larvadas
tardes
centellea

déjase
penetrar
por el pico de
pelícano
del mar

Cuando lo desea
el Sol
enracima

uvas de
la
Vida

O las calcina con
un relincho un incendio
un desangre un
galopar

El Sol no sabe de
lenguas
nadie
le reveló:
“usted se llama
Sol”

El Sol no
habla
del Sol
sale o entra
y no lo
piensa

rayo más
rayo
menos
el Sol se parece
dulce señora
a usted

usted que
calla el propio cielo
desola el corazón
no piensa en
el varón

brotado de
su luz.



Poemas del libro de reciente publicación «DE MUJER NACIDO», sección EROS.

EROS


RUÉGALE ELLA:
besa mis velos
pliegues húmedos te ruego
me beses
(dulce sutura suscitadora
de abandono o
sinrazón)
Le dice él: he de besar
tus simétricos sintagmas
levantiscos
tus postreras
estribaciones
húmedas
deleitosas catáforas
hundiéndose en el mar

Ella:
sus rojísimos quiasmos
pezonados
cuando los felinos del
“cómo cómo estás”
eleven filológicas turgencias
y acaricien dedos de él
saliva de femenino labio
(pasional metonimia
penetraciones en
tropel)

Ruégale Ella luego y
se enciende
olas ruedan sobre sus hombros
sobre aquél su hombre transterrado
le dice Ella plegaria íntima
“te quiero” dice y vuela sobre

todos los tejados
del mundo.




CÓMO EXPLICAR
tal derroche:
tus brazos
de blancura de ave
tus pechos
circundados de astros
Nadie sabe
que ser mirado por tus ojos es
fatales desembarcos
alhucemas
claror del alma sobre el mar

sin embargo
este amor llega y huye
a cada instante huye no
se está quieto
el bueno para
nada
el tonto de capa y capirote
descubierto a tres trancos de
la muerte
Cómo explicar

tal tardía circunstancia del viento
tal conjura
de mínimos aires nonatos:
piernas las tuyas rodeando
el cielo
voz tuya ruego de canela
cabellos tuyos
donde nada el mar

Llega tu amor tirita tiene miedo
tu cuerpo crece y a la noche interroga
obstinada pasión que enrojece
con más ánimo si oscuro está y
si nada
nos une nos atrista nos
separa.




DULCES, CÁLIDOS ESPACIOS
llamados “cama”, “silla”,
planetas urgidos de acoger
éste tu cuerpo el
palpitar
de tu cuerpo tangencial
al trajín
Sorda mezcla o escena teatral
lámpara oscilando
de uno al otro fiel
del escenario:
cuerpo cuyo jadeo
alumbra un no-físico ritual

olla hasta ayer
genérico metal
(y hoy:
cocción encebollada
de la que pende
el universo).




SI COMPARTE USTED
con remota mujer
muy después de diluviar
lilas abluciones
en enlozado aguamanil

si comparten simplemente
una fuente
de frutas donadas
por el mismísimo buendios
y la carne

comparten el vino
espeso de la vida
rociando la noche
empírica y abstracta

si comparten flujos
de legumbres
y los inundan humedades locas
al oficiar ante la mesa
el iniciático ritual
mientras ella desvaría del pasado
y desvaría usted del pasado
y de esas otras
extrañezas del alma

si comparte usted con tal mujer
desazones y albatros de la suerte
y presiente usted que el destino
es un caliente par de alas
y comparten usted y tal

mujer

aquel jadeante vuelo
imprescindible



ALAS DE COLIBRÍ
sus ojos
álgebra de oro en
la multitud

alas febriles
que ayer
te levitaban

déjante hoy
lluvia inútil
caer




NOCHE DE LOS PINTORES Y VOS
en tu sepia sillón (palidecida)
debatíanse turgentes dilemas del arte
parroquial
y aquellos muslos tuyos
tras la tela obstinados
serían tal vez
el
homenaje
mejor

que hembra singular rindió
a Picasso
a Matisse a Bracque



DESPUÉS DE TUS OJOS EL SOL
es lo que más esplende pero
sobreviene el eclipse los celos

absurdos del destino (empáñanse
tus ojos en pena o
desconsuelo)

Oscuro es el camino si la escena
el eclipse solar ensombrece:
sangran las venas vómito y herrumbre

mas regresa a la frente su color
el panal a la miel, el amante al amor.
No puede el sol lidiar con tanta lumbre.


larry mejía /poeta de sangre doliente /santa fe de bogotá /colombia


























Los perros se suicidan


Prologo o pretexto

Ahora que la poesía como la fe sirven de poco siento que debo aunar estas negaciones y hacer de ellas un valor agregado a la degradada existencia, debo divagar entre el llanto y la risa, entre el debe y el haber de la palabra y hacer de ella un refugio. Pronunciarla para no ir al infierno, jamás iré al infierno porque jamás haré silencio, dije digo y diré y me repetiré una y otra y otra y otra vez, viajaré con mi palabra como pan para el alma. Este poemario así no más y así como así repetido, incendiario, rinoceronte, salmón, cisne, ciego, nacido del corazón y del corazón de las botellas, de las calles a las 4 a.m. de la nada a cualquier hora, de la tierra, del polvo, del olor a sangre que tiene el ladrillo aún caliente, del olor a muerto que tienen los recién nacidos en Colombia.
Este texto es el susurro de una vereda en que volví a nacer y en que muero a diario por la sangre de mi más próxima semejanza, mi mayor vergüenza: mis hermanos que agonizan conmigo, y sin conocerlos vivo por ellos y les regalo mi palabra como una respuesta a tanto silencio cómplice, a tanta guerra que con sus brazos de maldad cercena nuestra raza. Este poemario para María, para Angélica, para Suander eco incondicional, para Pablo, para los que conservamos sin saber por que la fe y la poesía, como si sirviera de algo. Por supuesto y como siempre este poemario es mi pequeño canto con todo el amor para Fito Páez y Thomas Forsberg.






Turba de burdos y patanes,
Canalla vil de altos y bajos,
Especieros ricachos, truhanes,
Letrados sin letras, pingajos
De hombre, esquilón sin badajos,
Voy a hablaros sin ton ni son
Y sin muchisimos afanes,
De mi mala reputación.

Aquilino Villegas


Por fortuna

No me pertenece ni mi nombre
Ese es un eco del deseo ajeno
La sombra que tan filial siento
Es producto de la luz que tan lejana veo
Nada es mío
Nada me pertenece
Ni la poesía que escribo
Ni las cosas que callo
Todo vuelve a la montaña
Y se nos va por el río




Ausencia

Háblame de tu amor de catalogo
A mí que he preferido esperar solo
Al calor visceral de la palabra
Y al amargo frió de los espacios
Háblame de tu sonrisa de inventario
A mí que he preferido reír solo
Ante el sincero espejo de los años
Y la cadencia puntual de las manecillas
Háblame de la eternidad del sentimiento
A mí que te espero de esta orilla
A mí que nada tengo y todo ofrezco
A mí que trato de empuñar instantes
Háblame en ese tono dulce pero ausente
Que uno solo advierte cuando se ha ido lejos
A mí que sobre la piedra muda
Le construí un altar a tu silencio


Bitácora

Vengo de la soledad
Voy para el universo
Vengo de las pesadillas
Metidas en este sueño
No quiero terminar
Ni volver bailando tango
En una calle cualquiera
En una con tu nombre
O el nombre del que sea
Audiencia abran los brazos
Vengo de la poesía
Voy para el universo



Como tu mirada

Tu recuerdo vino a despedirse
Recogió sus fotos
Pagó el café
Y dijo –Adiós–
Ahora ni tu recuerdo me acompaña
Estoy listo para irme a bailar conmigo mismo
Para tomar agua de hierbas
Para tejer mantas
(Penélope eterna)
Y acariciar gatos
Con la dulzura de la valeriana
Que usaré para dormir
Cierro mi corazón
Como tu mirada que no existe




Opción

A Arturo Arcángel

Correr al campo

Huir de mí
Del otro mismo
De la duda y la respuesta
Mejor refugiarme como elefante
A la sombra de mis años
Cazar como tigre mariposas
Y letras en el aire
Del dolor no tener cuenta por el juicio del instinto
La hemorragia de la ciudad
Inunda mis segundos
Voy ahogándome con ella a cada paso
Mejor correr al campo
A cantar las tardes y las lluvias
Con exactitud de dios que se hizo niño
Y se fue a peregrinar en la tierra de los hombres
Sus sueños de animal



Anti-Oficiante

A mí me gustan las hojas carta
Siento que estoy escribiendo por y para alguien
Pero las hojas oficio son bastante tediosas
Como si aparte de todos los pecados
A uno le endilgaran escribir y harto
Las hojas carta no se pierden
Saben a dónde ir
Si uno mira abajo sabe que se acerca a un final
Son un vicio menos
Como un cigarrillo más largo
Como una sopa espesa
O un caldo en un amanecer resacoso
En todo caso me gustan más las hojas carta
Son más como yo incluso más delgadas
Sus orejas escuchan y callan
Las orejas de las hojas oficio se doblan
Se maltratan
Se quejan de las carpetas pequeñas
Se quejan si uno las guarda en una revista
Siempre hay que doblarlas
Se ven incómodas en la mano
No es fácil llevarlas a cine
Son como una novia más alta
Y uno debe empinarse a besarlas
Si por ejemplo uno escribe E.S.D.
Se imagina un buró muy amplio
Y pronto sabe que el puesto se lo darán a otro
Será mi amalgamada ignorancia pero
¿Cuál es el oficio de estas hojas tan largas?
Molestar
Molestar como casi todas las cosas de la vida
Como la televisión
Como la radio
Como los buses
Como la religión
Como la política
Como la verdad
Como las confesiones
Como las computadoras
Pobres árboles
Nacer y crecer para multiplicar el suplicio
En palillos sillas u hojas de papel
Pobre máquina de escribir
Como si no fuera suficiente con estas caricias austeras
Y estas constantes mentiras





Valió de nada

Ayer cuando la boca
Se corrió de la botella
Casi me bebo la vela
Mas el barco estaba lejos
Y todo por no hacerme daño
Y todo por procurar olvido
O por un traje blanco con sus rayas rojas
Y todo por no ver la luna y por llegar a tiempo
Y todo por salir corriendo
Y todo por no hablar esperanto
O por no usar sombrero
O por no ser un perro
Y todo por no hacerte daño
O no decir te quiero
Y luego se acabaron mis palabras





Llamada a larga distancia

Los rayos del sol ya repican en el alma
Es esa inmortalidad que agoniza a cada despedida
Y busca bajo la alfombra pupilar
Un sueño resurrecto
Una gaviota en el cielo
O una lágrima suicida
Ya lo peor ha sucedido
Sigo vivo
Haciendo las maletas del gran viaje
Eso es el alma y el amor
Un equipaje
Que uno en vida va deshaciendo
Para morir vacío
E ir llenando luego
De ilusoria eternidad
rubén vedovaldi /poeta a pura sangre /santa fe /argentina














Nada traigo a este sitio


ni ruiseñor de Keats ni tigre Willam Blake ni
río de Juanele o gato de Girri

no he domesticado mis estrofas
no le puedo al silencio ni a la ausencia
águila ni serpiente de Zoroastro traigo,

disculpen, no me trajo ni la maga de Julio
ni el burrito de plata de Juan Ramón Jiménez
ni cuerva de Vallejo ni aquel cuervo de Poe;
ni la rana de Basho ni las cosas
que Giannuzzi versara contra su muerte

no he fracasado más que cualquier otro
no he bebido mejores licores
no me alcanzó la luz del elegido
ni me chuparon los pozos de sombra
¿con qué derecho vengo a oficiar de poeta?

no hice más feliz a la que hice feliz
que lo que otro bien pudiera hacerla
no soborné, no maté a ser humano
no fui padre ni esposo
no moriré en París
no me piden permiso para ser
la lluvia, el viento, el mar;
el sol para brillar
la flor para aromar en el desierto
¿con qué laurel esgrimo olvidables argucias de poetastro?


no descubrí el aleph ni falso aleph
no estuve en la frontera al borde de la guerra
no me ha excomulgado la Iglesia en que no creo
no he ganado una estrella
en el cielo inestable del marxismo
no amasé una fortuna ni dejo deudas
sólo que aquí y ahora me atraviesa
este atardecer gris de medio invierno
y estoy solo en mi cuerpo
(no más solo que antes o que otros)
y está todo tan frío tan inmóvil
que estirando la mano con que escribo
quise alzar esa piedra que es mi alma
y no puedo y me duele


no consigo arrancarme a ser un grito
un vuelo azul un viento gris o negro
un pozo ciego un puñal una rosa
un pedazo de pan en la vereda

nada traigo, disculpen,
y no sé cómo vine a dar aquí



Clivaje


ciclón ingente
la muerte es una canción desmesurada

tonel
diluvio
turbión de los confines

electrón en órbita
alrededor del núcleo de la nada
arrulla en vano la paloma de la paz

arriero de los cuásares
punto infinito y ruptura verbal
el poema no puede

huevo dragón
corazón de iceberg
la muerte es otra danza de Babayaga
sobre magma auroral

micrón de eternidad
quantum volado

mi plasma es la fisura
de un núcleo insomne





Andan


...que al hijo del carpintero el pueblo lo quería
-sí pero mandaron salvar al otro dije al delincuente
que había sufrido mucho por nosotros inculpó
y yo le aclaré que habría sufrido sí pero no por nosotros
que se entregó para que se cumpliera alegó
y yo le recordé que no se entregó que luchó
y lo habían sometido contra su voluntad
a suplicio junto a su esposa e hijos
en la plaza de Wacaypata en el Cuzco
y dijo que no que era de otras tierras
que no tenía hijos que no había conocido mujer
que era hermano
-y le habían metido braza en la boca agregué
y que no que vinagre
-y le habían arrancado la lengua los malparidos
y me hacía que no con la cabeza
-que ataron sus brazos y piernas a cuatro caballos
y dijo que a caballos no
a pie hasta el monte a latigazos
-que lo querían descuartizar añadí
y que no que lo habían desangrado pero en cruz
tres clavos corona de espinas lanzazo al costado
-lanzas nuestras no eran porque
acá todos vimos cuando intentaron descuartizarlo
y el cuerpo no se partió
no se partió es verdad
eligió piedra humana para reconstruirse
y está de pie en el mar
-pie de horca será y en mar de sangre
porque lo colgaron o decapitaron y que no
santos cielos que cómo iba yo a decir eso
de nuestro Señor y Rey y Maestro
-señor nuestro no era deslindé
y rey tampoco,
que enviaron su cabeza sangrante a Tinta y lo negó
que Nicodemo en la noche
removió la piedra para esquivar el bulto
y no sé qué más de la paloma
-que enviaron uno de sus brazos a Tungasuca denuncié
y que nunca le cortaron brazo ni mano
-que el otro brazo a Carabaya lo mandaron y tampoco
-que mandaron una pierna a Santa Rosa
y la otra a Livitaca y dijo que no
que se la habían quebrado los soldados sí
pero que lo demás era blasfemia
apostasía pura
pura mitología de salvajes
-¿salvajes nosotros?,
pero si los civilizadores le quemaron el torso
arrojando sus cenizas al río Watanay
y anotó que no
que un Juan lo habría bautizado pero en el Jordán
para que creciera en el tiempo como era escrito
-pero mandaron extinguir toda su descendencia
hasta el cuarto grado para que no heredaran
y que no que tampoco
que era rey eso sí pero no de este mundo
que al tercer día ya habría ascendido
que volvería volverá ya viene y digo que no
que siempre están
sin lugar en su tierra
sin derecho en el mapa
viento en el viento van
que ya no esperan



Que se te enfría


el viejo de la bolsa
se ahogó
en el plato de sopa
que nunca más tomaré


de su libro laurel de fuego & Boca de tormenta




Veinte guitas de verdad


si metías un bichito de luz
en un vaso invertido
debajo de la cama
una de aquellas noches de verano
al otro día se te volvía
chirola
de veinte



En el quiosco


la mano que da al niño un caramelo
afloja el llanto
por ahora



Cuadrúpeda fatalidad

aquel buey
no se resignará a que otro
u otra o algo
lo lama
peor de lo que él,
él solo,
y sólo él
bien
-cree que bien-
se lame




Tenga cuidado, amigo


eso que tiene a tiro es la humanidad
en la persona de alguien, cualquiera;
tenga el mayor cuidado siempre
porque el humano es tan fuerte y tan frágil
tan sensible al amor en cualquiera de sus formas
tan vulnerable al desamor tan pájaro

tenga tacto en el trato
con esa delicada criaturita
puede matar al ángel
puede helar para siempre la sonrisa
puede arruinar al niño dentro del hombre
o malograr al hombre dentro del niño
puede romper tan fácilmente un alma
y es tan difícil después reparar

tenga piedad al ver su torpe modo
su gran error su más querido vicio
al oír su mentira o su verdad
la hora de su puño o de su canto

tenga cuidado incluso antes que nada
con usted mismo a solas para sí
en el espejo en el lecho del sueño
en el trabajo en el recreo mire

cada humano conduce a un amor
y cada odio conduce a un infierno

no le prohíbo odiar ni me prohíbo
también eso es humano
sólo me pido y le encomiendo amigo
mucho cuidado con esa materia




En alza


las góndolas del supermercado flotan
sobre el canal de los precios
corriente arriba;

mi corazón no lleva código de barras



A ojos cerrados


si perdiste
un beso
avisáme y
lo buscamos
juntos

No señor,

no es lo mismo una barba
desarreglada y vieja,
que una vieja desarreglada y de barba

no es lo mismo el bienestar general,
que los generales del malestar

no es lo mismo una velada agradable,
que una desvelada desagradable

no es lo mismo
llevar adelante una casa,
que llevarse una casa por delante

no es lo mismo pobre pero honrado
que honrado pero pobre

no es lo mismo “América para los americanos”
que “Latinoamérica para los norteamericanos”

no es lo mismo jugarse un entero
que jugarse uno entero